El conflicto en Venezuela se coló en la agenda bonaerense con declaraciones de alto voltaje de la mano del ministro de Gobierno, Carlos Bianco, quien cargó con dureza contra el presidente Javier Milei por su respaldo incondicional a las acciones de Donald Trump en la región, advirtiendo que esta postura coloca a la Argentina en una situación de "sumisión" y "vulnerabilidad".
En ese marco, Bianco no ahorró calificativos al referirse a la intervención militar estadounidense que terminó con la captura del mandatario venezolano. “Una aberración”, así definió el ingreso de fuerzas extranjeras y el secuestro de Nicolás Maduro, señalando que viola el Artículo 2 de la Carta de Naciones Unidas.
A su vez, para el funcionario bonaerense, este hecho constituye un "antecedente extremadamente peligroso" que amenaza la integridad territorial de cualquier Estado sudamericano.
El alineamiento incondicional del presidente Milei a los dictados de Donald Trump deja a la Argentina en una postura de sumision frente a las arbitrariedades de una potencia extranjera.
— Carli Bianco (@Carli_Bianco) January 5, 2026
Fragmento de la entrevista con Claudio Menéndez en Radio Comunidad Claromecó. pic.twitter.com/JRg6voFc9X
En ese sentido, el ministro destacó que la condena al accionar de Trump no fue solo de gobiernos aliados a Venezuela, sino que incluso potencias europeas críticas del chavismo rechazaron la intervención militar. En este contexto, Bianco acusó a la administración de Milei de "desconocer la normativa internacional" y de avalar prácticas que exceden cualquier marco democrático, comparándolas con métodos de una dictadura.
"El alineamiento incondicional expone al país a aceptar arbitrariedades de una potencia extranjera", sentenció Bianco.
La preocupación de La Plata también se extiende a las recientes amenazas lanzadas desde Washington contra otros países como México (Claudia Sheinbaum) y Colombia (Gustavo Petro), además de las presiones sobre Groenlandia y Cuba. Bianco interpretó estos movimientos como un "patrón de coerción" que el gobierno argentino decide ignorar, debilitando la posición histórica de nuestro país en la resolución pacífica de conflictos.