Por Milagros Alvarado
La muerte de un adolescente de 14 años, ocurrida en la madrugada del 3 de enero de 2026 en la terapia intensiva de Pergamino, ha dejado al descubierto una crisis sanitaria sin precedentes en San Andrés de Giles, distrito gobernado por Miguel Ángel Gesualdi (Fuerza Patria). El joven, derivado de urgencia desde el hospital municipal por la gravedad de su cuadro, no logró sobrevivir a la infección transmitida por roedores.
Uno de los puntos más críticos que rodea esta tragedia es la atención recibida en el hospital local. Según trascendió, el joven fue llevado inicialmente al Hospital Municipal de San Andrés de Giles, pero desde allí lo enviaron de regreso a su casa bajo el diagnóstico de una "simple gripe". Esta demora en el diagnóstico correcto del hantavirus resultó fatal, ya que cuando finalmente fue derivado de urgencia a Pergamino por el rápido deterioro de su salud, el cuadro ya era irreversible.
Mientras las autoridades instan a extremar la prevención, los testimonios locales describen un escenario de desidia que va mucho más allá de un caso aislado. Según las declaraciones a las que pudo acceder BUENOS AIRES NOTICIAS, “es mucho más que el descarte", dado que el hospital atraviesa una crisis de falta de anestesistas y una rotura constante de equipos críticos.

"La aparatología viene rompiéndose desde hace más de un año; ahora lo último que se rompió el 31 fue para sacar radiografías", comentaron las fuentes señaladas. A su vez, criticaron que el abandono también es de infraestructura, ya que, con térmicas de 41 grados, denuncian que "no andaban ni los ventiladores" y que los aires acondicionados "están puestos pero están de vista" porque nunca se realizó la instalación eléctrica correspondiente.
En ese marco, reportaron que en un solo año pasaron cuatro directores por la institución municipal, algunos de los cuales fueron notificados de su cese de manera informal. "Los despidieron por WhatsApp. Ahí ya te das cuenta de cuál es la gestión", comentaron a ete medio fuentes políticas locales.
Cabe destacar que el problema parece que viene desde hace rato. Distintas fuentes consultadas por BAN sostienen: “Hace cuatro años que venimos advirtiendo de que viene en franca decadencia, ya en los últimos años de Carlos Puglelli (intendente del distrito entre 2014-2021) no se le había invertido nada”.

El fallecimiento del joven puso el foco en la prevención urbana y rural, donde las denuncias por falta de mantenimiento son severas: “Tenemos los caminos rurales todos detonados y las calles de Giles son un desastre”, afirmó la oposición local ante este medio.
Uno de los puntos más críticos es la proliferación de roedores en terrenos baldíos. “Hay nidos de hantavirus, los terrenos baldíos están llenos de ratones”, denuncian los vecinos, al señalar que el Municipio cobra multas irrisorias que resultan más baratas que contratar el servicio de desmalezamiento.
La crisis no es solo sanitaria, sino también económica y social. Con una deuda municipal creciente y aumentos de tasas que llegan al 800% en algunos casos, la sensación de abandono es total. "La gente se manifiesta por las redes sociales, pero también tiene miedo", explica una de las fuentes consultadas.