El Ministerio de Trabajo de la Provincia de Buenos Aires fue escenario de un martes de alta temperatura política. Los representantes de AMET, FEB, SADOP, SUTEBA y UDOCBA se retiraron de la mesa de negociación sin acuerdo, tras considerar que los números presentados por el Ejecutivo provincial no alcanzan a cubrir las necesidades de los trabajadores de la educación.
La reunión, que contó con funcionarios de Hacienda y de la Dirección General de Cultura y Educación, se centró en dos frentes simultáneos. En primer lugar, el FUDB reclama que la oferta actual no garantiza la recuperación del poder adquisitivo perdido en el último tramo del año pasado. A su vez, los gremios advirtieron que la paritaria de este año no puede limitarse a "acompañar la inflación", sino que debe incluir una recuperación de los puntos cedidos frente al costo de vida.

Desde el Frente de Unidad Docente enfatizaron que la situación es "prioritaria y urgente". El pase a cuarto intermedio pone presión sobre el gobernador Axel Kicillof, quien debe equilibrar las cuentas provinciales (afectadas por el recorte de fondos nacionales) con la demanda de un sector que es el pilar de su gestión social.
"Necesitamos un incremento salarial real que responda a las necesidades de los trabajadores", sostuvieron desde el bloque sindical tras el encuentro. El objetivo del FUDB es claro: no iniciar la discusión fuerte del 2026 sin antes haber sellado un 2025 con los salarios por encima de la curva inflacionaria.
Se espera que el Gobierno Provincial realice una nueva convocatoria en los próximos días con una oferta superadora. El reloj corre no solo para los salarios, sino para la paz en las aulas bonaerenses, en un año donde la Provincia busca diferenciarse del modelo nacional a través de la inversión en educación pública.