viernes 16 de enero de 2026 - Edición Nº2599

En Off | 16 ene 2026

Interna peronista

El kicillofismo se arma para la guerra y sale a disputar los PJ en los municipios bonaerenses

De cara a las elecciones que definirán la conducción del Partido Justicialista de la Provincia de Buenos Aires, el gobernador mandó a su tropa a presionar desde adentro.


Todo lo charlado en el Golf de Villa Gesell ya es considerado una orden de operaciones en el territorio. En ese marco, el Movimiento Derecho al Futuro (MDF), el brazo político del gobernador Axel Kicillof, activó una maquinaria que el peronismo no veía en años: el armado de listas propias en cada municipio para pelear la conducción de los consejos de partido locales.

Bajo la consigna de no dejarse primerear por La Cámpora, los armadores de Kicillof en las ocho secciones electorales empezaron a recolectar avales a destajo. El objetivo es tener listo un "borrador" de candidatos en cada distrito para el 7 de febrero (fecha límite de presentación).

En ese sentido, aunque el discurso oficial sigue siendo el de la "unidad", el kicillofismo ya no confía en tregua con Máximo Kirchner. Si no hay acuerdo arriba, el Gobernador está dispuesto a que sus intendentes y referentes territoriales den la pelea "abajo".

En esta arquitectura, la vicegobernadora Verónica Magario se consolidó como la jefa de campaña de la interna. Es ella quien mantiene el teléfono rojo con los barones del Conurbano para equilibrar la balanza frente a la estructura camporista. “La idea es que el próximo presidente del PJ esté alineado al Gobernador, y eso se construye desde la suma de los PJ locales”, dejaron trascender desde calle 6.

Cabe destacar que el operativo de las listas locales no viaja solo, sino que el kicillofismo lo ata a dos condiciones que ya son innegociables para los intendentes del MDF. En primer lugar, las reelecciones indefinidas y la garantía de que todos puedan volver a presentarse en 2027 es el pegamento que mantiene unidos a los alcaldes tras la figura de Axel.

En segundo lugar, el control del Padrón, donde el kicillofismo presiona para que se reconozcan todas las fichas entregadas hasta el último minuto de diciembre, buscando licuar el peso de la militancia orgánica tradicional.

Con la mira puesta en el 15 de marzo, el peronismo bonaerense vive una situación inédita: un Gobernador con un ejercicio armando una estructura paralela para disputarle el sello al actual presidente del partido.

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