Si bien apenas estamos terminando enero de 2026, en los pasillos de la Gobernación de la Provincia de Buenos Aires ya se respira clima de 2027. La consolidación del Movimiento Derecho al Futuro (MDF) no solo busca blindar la gestión provincial y proyectar a Axel Kicillof a la Casa Rosada; también abrió la carrera por la gobernación.
En ese marco, Kicillof le envió un mensaje a su tropa y aseguró que la clave es "hacer caminar a todos", para evaluar quién tiene mayor llegada al territorio y a los sectores sociales. Acorde a lo trascendido, en las reuniones del MDF en Villa Gesell y Chascomús, tres nombres picaron en punta como los aspirantes naturales a suceder a Kicillof.
El primero de ellos, Gabriel Katopodis, el Ministro de Infraestructura que viene de una victoria política clave. El pasado 7 de septiembre de 2025, le propinó una derrota contundente a Diego Valenzuela en la elección de la Primera Sección, lo que le dio el "músculo" necesario para anotarse en la carrera. Su perfil combina experiencia nacional y gestión municipal en San Martín.

Otro de los anotados es Jorge Ferraresi, el intendente de Avellaneda es el armador territorial por excelencia y ahora, con un distrito blindado, Ferraresi se dedica a recorrer la provincia, sumando apoyos de intendentes que buscan una alternativa al kirchnerismo tradicional y que ven en él a un par que conoce las urgencias del Conurbano.
Finalmente, está Julio Alak, el jefe comunal de La Plata que ha ganado terreno por su lealtad y cercanía estratégica. Ahora, al haber recuperado la capital bonaerense se le otorga una visibilidad institucional que el MDF pretende explotar como un puente entre la gestión técnica y el peronismo histórico.
Debajo de la línea de largada principal, el kicillofismo observa con atención a otros referentes que, por peso propio, podrían reclamar el lugar. Desde el lado de La Cámpora, Fernando Espinoza y Verónica Magario siempre son factores determinantes. La vicegobernadora, hoy hiperactiva en el armado del PJ, aparece como la garante de la unidad del bloque frente a las presiones externas.

Por otro lado, hay un movimiento de nuevas generaciones y del Interior. En ese marco, Federico Achaval (Pilar) se posiciona como el recambio generacional eficiente, mientras que desde el Senado, Jorge Paredi aporta la pata del interior costero que el kicillofismo necesita para no ser un proyecto puramente metropolitano.
Acorde a lo trascendido, la consigna que Kicillof bajó en el último plenario es que “no alcanza solo con el peronismo”. En ese marco, el objetivo del MDF para 2027 es conformar un frente opositor federal que incluya a sectores del radicalismo disidente, movimientos sociales y fuerzas independientes.
Por ahora, el Gobernador prefiere no bendecir a nadie, y su táctica es fomentar la competencia interna para que, cuando llegue el momento de las definiciones, el candidato sea aquel que haya logrado perforar el techo del 30% del padrón nacional que representa la provincia. Desde el kicillofismo saben que retener el sillón de Dardo Rocha es la condición necesaria para que el proyecto nacional de Kicillof tenga sustento real.