El entramado productivo de la provincia de Buenos Aires enfrenta su crisis más profunda en décadas. De acuerdo con los registros de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo (SRT), el país perdió de forma neta 21.046 unidades productivas (empleadores) entre noviembre de 2023 y octubre de 2025. En este escenario, el territorio bonaerense se lleva la peor parte: 3 de cada 10 empresas que bajaron la persiana en Argentina estaban radicadas en la Provincia.
El ministro de Economía provincial, Pablo López, detalló que la Provincia encabeza el ranking nacional de cierres con más de 5.300 empresas desaparecidas en los últimos dos años. El impacto es particularmente severo debido a que Buenos Aires aporta casi el 50% del valor industrial del país.
12 meses consecutivos de cierre de empresas.
— Pablo J. López (@PabloJ_LopezOK) January 21, 2026
Ya son más de 21.000 las unidades productivas que cerraron sus puertas desde que asumió el Gobierno nacional.
Solo en el mes de octubre, se destruyeron más de 900 empresas en términos netos.@Kicillofok pic.twitter.com/OkfLB00kUW
En ese marco, se estima que en suelo bonaerense cierran, en promedio, 8 empresas por día. El comercio, la industria manufacturera y la construcción concentran el 40% de las bajas. Estos sectores dependen directamente del consumo interno y del poder adquisitivo, dos variables que no encuentran piso.
El informe del Centro de Economía Política Argentina (CEPA), basado en los datos de la SRT, muestra que la destrucción de empresas es transversal. El sector de Transporte y almacenamiento encabeza la lista con más de 5.000 unidades perdidas, seguido de cerca por el Comercio (mayorista y minorista) con 4.184 bajas.
Otros rubros clave como los Servicios Inmobiliarios (3.057 empresas menos) y la Industria Manufacturera (2.238 cierres) completan el cuadro de una recesión que afecta incluso a la Agricultura y Ganadería y la Construcción, ambos con mermas superiores a las 1.700 firmas cada uno.
Estamos frente a un modelo económico que debilita la producción nacional y a los sectores que impulsan el mercado interno.
— Pablo J. López (@PabloJ_LopezOK) January 21, 2026
El cierre de empresas y la destrucción persistente de empleo son una constante desde la asunción del Gobierno nacional.https://t.co/1p4rnApIsV
Desde el gabinete de Axel Kicillof, el diagnóstico es político: el cierre masivo de firmas es la consecuencia directa de un modelo basado en la apertura importadora indiscriminada, el aumento de costos de servicios y la caída del consumo privado (que representa el 70% de la economía argentina).
“Estamos frente a un modelo que debilita la producción nacional”, advirtió López. El ministro subrayó que, a excepción de Neuquén (impulsada por Vaca Muerta), el impacto es generalizado, pero Buenos Aires sufre más por su densidad empresarial. La desaparición de estas firmas no es solo un dato estadístico: implica la pérdida de más de 272.000 puestos de trabajo registrados a nivel nacional, de los cuales una porción mayoritaria corresponde al territorio bonaerense.