La conectividad de la provincia de Buenos Aires atraviesa su momento más crítico en décadas. Un relevamiento detallado de la FEPEVINA (trabajadores de Vialidad Nacional) reveló que la falta de mantenimiento no es una cuestión de falta de fondos, sino una decisión política de desfinanciamiento. Con el 70% de las calzadas deterioradas, las rutas nacionales que cruzan el territorio bonaerense se han convertido en obstáculos para la producción y riesgos permanentes para la vida.
El informe técnico pone el foco en tres arterias vitales para la economía provincial y nacional. En primer lugar, la Ruta Nacional 5 (Luján – La Pampa) que, a pesar de contar con financiamiento internacional, el tramo Mercedes–Suipacha presenta una congestión extrema y velocidades reducidas. La falta de avance en las obras de autovía eleva los costos logísticos y los riesgos de choques frontales.

A su vez, la Ruta Nacional 7 (Conexión al Oeste), donde el corredor bioceánico sufre de ahuellamientos severos y fisuras estructurales. El tránsito pesado constante, sin una base de calzada firme, acelera un deterioro que ya es calificado como "crítico".
Finalmente, la Ruta Nacional 3 (Acceso a Puertos), es la vía de salida de la producción agrícola hacia los puertos. Hoy presenta calzadas angostas, banquinas descalzadas y una señalización casi inexistente, lo que la vuelve extremadamente peligrosa en viajes nocturnos.
La denuncia más grave del documento apunta a la gestión de los recursos. Según los técnicos, durante 2024 y 2025 se subejecutó más del 50% de las partidas. “No hay falta de recursos, hay una decisión política de no invertir. Incluso el dinero proveniente del Impuesto a los Combustibles, que por ley debe ir a las rutas, se está desviando para otros fines”, señala el informe.

A la falta de obras se suma el debilitamiento del organismo. Vialidad Nacional perdió más de 800 trabajadores especializados, lo que deja al Estado sin capacidad de respuesta operativa ante emergencias o para realizar auditorías de obra.
Para la provincia de Buenos Aires, este abandono es un golpe directo a la competitividad. El deterioro de las rutas no solo presenta un problema para los vehículos, sino que se traduce en muertes evitables que podrían haberse prevenido con una inversión mínima en mantenimiento preventivo.