En los últimos días la unidad llegó al PJ bonaerense y dejó a Axel Kicillof como presidente de justicialismo en la Provincia de Buenos Aires. En las oficinas de la Gobernación, el clima es de conquista, y los aliados del Gobernador evitan hablar de pacto y prefieren el término "renovación natural".
Acorde al kicillofismo, finalmente se terminó la etapa de la "resistencia" para pasar a la de "construcción de alternativa", y leen esto como el sello de aprobación para su proyección nacional 2027. Para ellos, el partido ahora es una herramienta de gestión y no solo de discusión interna.

Según lo que se deja escuchar en los pasillos de la Calle 6, “el peronismo bonaerense tiene ahora un conductor que tiene los votos”. Sin embargo, desde el Instituto Patria y la cúpula de La Cámpora, la narrativa es diametralmente opuesta y no ven una derrota, sino un acto de magnanimidad política.
En ese marco, el camporismo destaca el "gesto" de Máximo Kirchner de dar un paso al costado en la presidencia para evitar la fractura, y lo presentan como un “acto de responsabilidad” para no debilitar al Gobernador frente a las embestidas de Javier Milei.
Así, al retener la Presidencia del Congreso (Máximo) y la Junta Electoral (Nardini), La Cámpora se queda con las llaves del reglamento. Es decir, mientras Axel tiene el sillón, Máximo tiene la lapicera que autoriza las alianzas y las candidaturas futuras.

Sin embargo, hay que destacar el rol clave de los "centristas" que ocupan las vicepresidencias. En primer lugar, Verónica Magario, la Vicepresidenta 1ª y garante de que La Matanza y el Conurbano profundo sigan siendo el corazón del esquema. Finalmente, Federico Otermín, el Vicepresidente 2º y puente necesario con los intendentes que buscaban una salida a la pelea entre el Gobernador y el diputado nacional.
De esta manera, aunque el oficialismo partidario intenta mostrar cohesión, la realidad es que el acuerdo se cerró el martes anterior bajo una presión externa asfixiante y la necesidad de no dar una imagen de debilidad ante un Gobierno Nacional que celebra cada grieta peronista.