La madrugada del martes un muchacho de 16 años fue herido de bala cuando dos malvivientes lo abordaron en la esquina de la casa y se resistió a entregar el teléfono celular. Una chica que lo acompañaba cedió su aparato y resultó ilesa.
El violento hecho llenó de temor a los vecinos de esa zona de Ezpeleta y, además, el repudió a la policía que demoró más de una hora en responder al llamado.
#Ezpeleta: adolescente esperaba a un amigo y fue abordado por delincuentes que lo balearon para robarle el teléfono celular.@QuilmesMuni @mayrasmendoza @evamieri @JaviAlonsook @MinSeguridad_Ar @justiciayddhhBA pic.twitter.com/YFOlTsAGHT
— Buenos Aires Noticia (@buenosaires_n) February 11, 2026
Santino, de 16 años, estaba en la puerta de la casa y junto a una chica esperaba la llegada de un amigo.
Eran casi las 2 cuando un auto color azul que momentos antes pasó en sentido contrario, llegó en contramano y se detuvo frente a los jóvenes en la calle Lavalle. Un delincuente que portaba un arma de fuego descendió del rodado y amenazó al muchacho que estaba sentado en la vereda y manipulaba el teléfono celular.
Cuando el chico se negó a darle el dispositivo el delincuente le dio un golpe en la cabeza y lo tomó del cuello, luego le puso el cañón del arma cerca del rostro y aseguró que le iba a disparar.
En ese momento un cómplice que también estaba armado, se abalanzó sobre la amiga del muchacho que entregó su celular y una campera sin oposición.
Lo que ocurrió a continuación fue inentendible e innecesario: el primer ladrón apuntó hacia las piernas de Santino y le dio un balazo. Instantes después, cuando regresó al vehículo, disparó hacia el cielo y la bala perdida se incrustó en la ventana de un vecino.
La atemorizada madre de Santino se asomó para saber que ocurría y el hijo le respondió de manera precisa y contundente: "me robaron el celular y me dispararon en la pierna".
La familia trasladó al chico a un nosocomio cercano donde le realizaron las curaciones necesarias y le dieron el alta algunas horas después.
Los vecinos del muchacho se mostraron muy molestos con la policía de Quilmes: le reprocharon que demoraron alrededor de una hora en responder al llamado al 911 y llegar a la sangrienta esquina.