Cumpliendo su condena en prisión domiciliaria por la Causa Vialidad, Cristina Kirchner busca aliviar las condiciones de su encierro y, a través de sus abogados, elevó un planteo a la Sala IV de la Cámara Federal de Casación para reformar el régimen impuesto por el Tribunal Oral Federal 2 (TOF 2), calificando algunas medidas como desproporcionadas.
La defensa de la exmandataria centró su estrategia en demostrar que no existe peligro de fuga ni entorpecimiento de la justicia. En ese marco, sostienen que el dispositivo electrónico es redundante, ya que la vivienda cuenta con custodia de la Policía Federal las 24 horas, lo que garantiza su presencia en el lugar.
Cabe destacar que, actualmente, Cristina tiene un tiempo máximo diario para permanecer en la terraza del edificio (equivalente al "recreo" en un penal). En ese marco sus abogados afirman que no hay reglamentación que permita limitar el uso de un espacio propio del domicilio.

Por otro lado, también buscan eliminar la lista preaprobada de personas y el límite de duración de los encuentros, algo que hoy la Justicia controla estrictamente para quienes no forman parte de su círculo familiar directo.
Hay que destacar que el fiscal Mario Villar fue tajante en su dictamen: recomendó rechazar todas las peticiones. Para el Ministerio Público, las normas deben mantenerse iguales a las de cualquier preso bajo arresto domiciliario, asegurando que el uso de la tobillera y los límites de estancia al aire libre son protocolos estándar de control penitenciario que no admiten excepciones por el cargo ocupado.
La decisión final está ahora en manos de los jueces Mariano Borinsky, Gustavo Hornos y Diego Barroetaveña. En su presentación, la defensa subrayó que la dirigente "nunca se ausentó de su domicilio ni intentó evadir las restricciones", apelando a una conducta procesal impecable.