El kicillofismo se encuentra en campaña para ganar la presidencia en 2027, pero para eso tiene como tarea mejorar el desempeño en los distritos donde el peronismo tradicional suele ser derrotado por amplios márgenes. En este sentido, bajo la consigna de construir una alternativa nacional que "trascienda las lógicas tradicionales", Axel Kicillof apuesta a una estructura propia que ya despliega terminales en el interior.
Para esta tarea, el gobernador se apoya en su núcleo de confianza y en intendentes que han tomado distancia de la conducción camporista. De esta maneram el círculo íntimo está compuesto por Carlos Bianco (Gobierno), Gabriel Katopodis (Infraestructura), Cristina Álvarez Rodríguez y Andrés “Cuervo” Larroque.
Por otro lado, su respaldo territorial se lo dan intendentes de peso como Jorge Ferraresi (Avellaneda), Fernando Espinoza (La Matanza), Mario Secco (Ensenada) y Julio Alak (La Plata).

Teniendo en cuenta que la carrera por la Nación va mucho más allá que solo la Provincia, Kicillof mantiene contactos con mandatarios de otros signos políticos, como Martín Llaryora (Córdoba) y Maximiliano Pullaro (Santa Fe), basándose en agendas de gestión como la seguridad y el rechazo a la reforma laboral nacional.
Hay que destacar que, pesar de su proyección federal, el frente interno sigue siendo un obstáculo. La relación con Cristina Kirchner y Máximo Kirchner se describe como "inexistente", con un diálogo cortado que se canaliza únicamente a través de terceros.
En este 2026 decisivo, Kicillof busca consolidar su liderazgo en el PJ bonaerense, intentando revitalizar un partido que sus aliados describen como "paralizado" bajo la gestión anterior y tratando de usar esto como catapulta para el 2027.

Sin embargo, rersisten fricciones por la distribución de puestos clave en la Legislatura provincial, como la vicepresidencia primera del Senado, donde ambos sectores pujan por imponer nombres propios.
Por su parte, el kirchnerismo presiona para que el gobernador alinee su discurso con la demanda de libertad de la exvicepresidenta, mientras que Kicillof intenta que el PJ se enfoque en una agenda de gestión opositora a Javier Milei que no quede "atrapada en sectarismos".
Aunque todavía no hay cronogramas confirmados para giras personales por las provincias del centro, el kicillofismo ya instaló pequeñas estructuras del MDF en esos distritos. El objetivo final es ambicioso: si no se puede ganar en el corazón productivo del país, la meta mínima es "perder por menos" para compensar la diferencia con los votos de la provincia de Buenos Aires y el norte argentino.