De cara a la situación política que se va a enfrentar durante 2026 de cara a las elecciones del 2027, la Unión Cívica Radical (UCR) en la provincia de Buenos Aires atraviesa un momento de tensión interna y diferentes sectores buscan definir el rumbo político y la conducción del partido. En este marco, el debate sobre adelantar o no los comicios internos genera problemas.
Desde el espacio alineado a Maximiliano Abad y Martín Lousteau piden que el radicalismo bonaerense convoque de manera urgente a elecciones internas que reemplacen a la conducción de contingencia actual, ya que entienden que sin una dirección clara la UCR podría perder presencia y competitividad.

Sin embargo, desde el otro lado, el presidente del comité de contingencia, Miguel Fernández, plantea que antes de poner fecha a comicios, el partido debe definir su posicionamiento político tanto frente al gobierno de Javier Milei, como al de Axel Kicillof.
Hay que destacar que la crisis del partido se remonta a la elección interna de 2024, cuyos resultados quedaron judicializados y generaron un vacío de conducción que todavía no se cerró. Esta problemática les generó un mal desempeño electoral en 2025, cuando la UCR se presentó dividida en diferentes listas dentro de distintas alianzas como Somos, Nuevos Aires, entre otras, con resultados poco competitivos.
Ahora, la discusión sobre si ir o no internas surge entre referentes del partido que ven la herramienta como un método para reenfocar al radicalismo y recuperar legitimidad. En medio de todo esto, sectores radicales agrupados en espacios como Provincias Unidas o Somos Buenos Aires, que incluye legisladores que reclaman ser reconocidos como la única representación de la UCR en la Cámara de Diputados de la Nación, aseguran que las direcciones actuales no respetan los valores y lineamientos partidarios tradicionales.

En la provincia de Buenos Aires, esta tensión interna ha llegado a muchos intendentes y legisladores que no se identifican directamente con ninguno de los sectores mayoritarios y buscan consolidar su propia influencia regional, lo que complica aún más la posibilidad de lograr consensos.
Cae destacar que hay dirigentes partidarios, como la diputada provincial radical Alejandra Lordén, que han planteado que el radicalismo debe reconstruirse y discutir su liderazgo, sobre todo porque “todos los partidos están en crisis y hay rupturas por todos lados”.
Hay que destacar que el escenario local también está condicionado por la situación política general del país y la Provincia, con un radicalismo que busca posicionarse como alternativa tanto frente a las políticas del Gobierno nacional de Javier Milei como frente a la administración provincial de Axel Kicillof.