El clima en la provincia de Buenos Aires está marcado por una paradoja: mientras el discurso público habla de crisis y ajuste, en los pasillos de la Legislatura se debate el sistema político tal como lo conocemos y los intendentes del PJ, con Jorge Ferraresi a la cabeza reflotaron los pedidos para derogar la ley de 2016 que limita los mandatos a dos períodos consecutivos.
Acorde a lo que se pudo saber, Ferraresi fue pragmático en sus últimas reuniones y destacó que la prioridad del 2027 no es la presidencia ni la gobernación, sino retener el territorio y, para que eso pase, hay que blindar las intendencias peronistas.
Hay que remarcar que el Gobernador evitó el tema en la apertura de sesiones, lo que generó malestar en los alcaldes del Movimiento Derecho al Futuro (MDF), quienes ya venían con bronca por promesas de cargos incumplidas y el sostenimiento de La Cámpora en ministerios clave.

El debate de las elecciones indefinidas, a diferencia de otras leyes, tiene un apoyo transversal que cruza la grieta dado que gran parte del radicalismo y sectores del PRO bonaerense ven con buenos ojos la reelección, ya que ellos también tienen intendentes "en capilla". A su vez, un sector de LLA estaría dispuesto a acompañar el fin de los límites si el peronismo acepta implementar la Boleta Única Papel (BUP) en la Provincia.
Hay que destacar que el Frente Renovador, autor de la ley original en contra de las elecciones indefinidas, hoy no tiene la fuerza suficiente para bloquear el acuerdo si el PJ y la oposición mayoritaria avanzan.
Ahora, de cara a las elecciones de 2027, la lógica que se maneja en La Plata empieza a despegarse de la lógica nacional. En primer lugar, como Nación usará Boleta Única, Kicillof sostiene que el "efecto arrastre" se pierde igual y esto refuerza su idea de desdoblar la elección bonaerense con una distancia temporal mayor a la del año pasado.
Por otro lado, habilitar la reelección significa darle oxígeno a Mayra Mendoza en Quilmes, algo que Kicillof mide con cuidado tras los recientes idas y vueltas que se dieron con la actual senadora camporista por la figura de Cristina Kirchner.
En un movimiento táctico para ablandar al kirchnerismo duro, Ferraresi defendió a la ex presidenta en el Concejo de Avellaneda, lo que fue rápidamente celebrado por La Cámpora.
Ahora la discusión está instalada: este año es el límite para cambiar las reglas de juego y los intendentes quieren la llave de sus distritos para siempre. En ese marco, si el Gobernador quiere ser candidato a Presidente, necesitará que los intendentes cuiden su boleta.