La paz que intenta proyectar Diego Valenzuela hacia el universo de La Libertad Avanza (LLA) es un equilibrio sostenido por hilos muy delgados. Luego del “veto” de Karina Milei que le impidió desembarcar en la Agencia de Migraciones, el actual senador provincial se masticó la bronca y amenazó con armar una estructura propia frente a Sebastián Pareja.
Sin embargo, según trascendió, la furia le duró poco por un mensaje silencioso que le llegó desde arriba: si Valenzuela saca los pies del plato, su mayoría en Tres de Febrero vuela por los aires. Cabe destacar que, aunque el oficialismo municipal cuenta con 15 concejales, el bloque libertario tiene cuatro voluntades que no le responden a Valenzuela y que hoy son leales a la terminal de Pareja y los Menem.

Estos nombres son los que hoy le quitan el sueño al intendente interino, Rodrigo Aybar. El primero de ellos es Gabriel "Rasta liberal" Muñoz, el streamer que pasó de los elogios a Valenzuela al silencio gélido por orden de Pareja; le sigue Romina Aguirre, pura cepa del armado de "El Jefe" en la provincia; luego está Sergio Sarkirian, con línea directa a los Menem; y, finalmente, Candela Vidal, la concejal cosplayer alineada con Lilia Lemoine, que recientemente fue noticia por su tributo a Dragon Ball.
De esta manera, si estos cuatro ediles deciden jugar en contra, Valenzuela puede perder el quórum propio y quedaría a merced de las alianzas con el peronismo. Hay que destacar que la contraofensiva de Pareja no es solo numérica, sino discursiva.
Ricardo Tejerina, armador de LLA en el distrito, ya empezó a “correr” a Valenzuela con las banderas del propio Milei y el primer dardo apuntó al estacionamiento medido, una tasa creada en pandemia que los libertarios exigen eliminar por “falta de contraprestación”.

Sin embargo, el golpe más duro llegó al corazón del gasto político. Basándose en un informe del diputado Manuel Passaglia, el esquema de Pareja puso la lupa sobre el Concejo Deliberante local: mientras San Nicolás tiene 5 empleados para 20 ediles, Tres de Febrero ostenta 320 empleados para 24 concejales (un promedio de 13,3 por cada uno).
“De la boca para afuera son todos anti-ñoquis, pero los datos muestran otra cosa”, chicanearón desde el ala dura de LLA con un mensaje claro: si Valenzuela insiste con su autonomía política, los libertarios denunciarán la “casta” enquistada en el deliberativo local y exigirán un recorte drástico de asesores.
De esta manera, al menos por ahora ahora, Valenzuela optó por el frío estratégico sabiendo que en la provincia de las fuerzas del cielo, el que tiene la llave del quórum tiene el poder de convertir la gestión municipal en un calvario administrativo.