miércoles 01 de abril de 2026 - Edición Nº2674

Provincia | 1 abr 2026

Tensión gremial

Pablo Moyano presiona a Kicillof por los conflictos de basura en La Plata y Villa Gesell

El líder de Camioneros sube la vara contra los intendentes Julio Alak y Gustavo Barrera por despidos y recortes en el servicio.


Lo que comenzó como un reclamo sectorial por contratos de recolección de residuos se transformó en un cortocircuito político de alto voltaje para Axel Kicillof. El secretario general de Camioneros, Pablo Moyano, escaló la presión sobre dos intendentes del riñón kicillofista, obligando al Gobernador a intervenir personalmente para frenar una amenaza de paro general en toda la provincia.

El foco del conflicto se reparte en dos frentes críticos. En primer lugar, en Villa Gesell, donde el intendente Gustavo Barrera enfrenta una crisis tras la rescisión parcial con la empresa Santa Elena, lo que derivó en la pérdida de decenas de puestos de trabajo. El Ministerio de Trabajo provincial ya dictó la conciliación obligatoria para enfriar el escenario.

Por otro lado, en La Plata, el gremio denunció que la empresa ESUR tiene cerca de 150 puestos en riesgo por posibles recortes en el esquema del servicio, tocando una fibra sensible de la gestión de Julio Alak, quien asumió con la promesa de ordenar la higiene urbana.

 

La señal de alerta máxima llegó este lunes con una reunión de urgencia en la Gobernación entre Kicillof y la cúpula de Camioneros. En el entorno de Moyano aseguran que, si no hay garantías de estabilidad laboral, el conflicto derivará en una movilización masiva a la capital bonaerense.

Para Kicillof, el momento es sumamente incómodo. Alak y Barrera son piezas clave del Movimiento Derecho al Futuro, la plataforma con la que el Gobernador proyecta su construcción nacional hacia 2027. Un desorden en la recolección, uno de los servicios más caros y visibles para el vecino, representa un costo político que el mandatario no está dispuesto a pagar en pleno año de construcción política.

Mientras los municipios ajustan sus presupuestos por la caída de la coparticipación, Moyano aprovecha el conflicto para marcar su perfil más combativo tras su salida de la conducción de la CGT. El desenlace de las próximas horas será clave: Kicillof debe hacer equilibrio entre las cajas municipales exhaustas y un socio sindical indispensable que no está dispuesto a retroceder.

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