Una situación de extrema gravedad institucional y edilicia mantiene conmocionada a la localidad de Acevedo, en el partido de Pergamino. El edificio de la delegación municipal sufrió el derrumbe total de su cielo raso, una estructura de gran peso que colapsó sobre las oficinas de atención al público. Según las denuncias del propio delegado, Nano Bernaus, el hecho era "totalmente evitable" y solo por azar no se cobró vidas humanas.
El colapso ocurrió cuando un empleado intentó ingresar a la dependencia y se encontró con la estructura de Durlock, perfiles metálicos y luminarias destruida en el suelo, cubierta por kilos de excremento de aves acumulados en el entretecho. "Si esto le caía encima a un vecino o a un trabajador, hoy estábamos hablando de una tragedia", sentenció Bernaus en declaraciones radiales.
La denuncia apunta directamente a la gestión central del Municipio de Pergamino. Bernaus aseguró que venía alertando sobre el deterioro desde el inicio de su gestión, pero que la respuesta oficial fue una obra deficiente: "Cambiaron el cielo raso sin arreglar el techo; se pagó una obra con fondos públicos que no resolvía nada. Si hay palomas y el techo está roto, era lógico que volviera a pasar".
Con el edificio clausurado, la situación para los 1.700 habitantes de Acevedo es crítica. La delegación no solo albergaba las oficinas municipales, sino también dependencias del Registro Civil y del Correo Argentino, que ahora se encuentran paralizadas.
"Estoy atendiendo desde el auto, desde mi casa o donde puedo", relató el delegado, quien cargó contra la falta de escucha de las autoridades superiores: “No me están ignorando a mí, están ignorando a todo el pueblo”. La desidia municipal dejó a una de las localidades más pobladas del partido sin un espacio físico seguro para realizar trámites esenciales, exponiendo el riesgo al que se somete diariamente a los trabajadores y vecinos.