El conflicto en la planta de neumáticos Fate se trasladó este miércoles al corazón del poder político provincial. Un nutrido grupo de trabajadores, nucleados en el Sindicato Único de Trabajadores del Neumático Argentino (SUTNA), se movilizó frente a la Gobernación bonaerense para exigir una audiencia urgente con Axel Kicillof y reclamar que la Provincia tome cartas en el asunto para evitar el cierre y la pérdida de puestos de trabajo.
La jornada tuvo un fuerte condimento político cuando, de forma paralela a la protesta en las calles platenses, una delegación del gremio fue recibida en el Congreso por el diputado nacional Máximo Kirchner. El líder de La Cámpora expresó su apoyo total al reclamo: “La producción nacional es una condición necesaria para el desarrollo; este modelo económico solo asegura desocupación y salarios de miseria”, sentenció.
A pesar del respaldo de Máximo Kirchner y sectores como el de Pablo Moyano, en la Gobernación mantienen una postura cautelosa. Desde el entorno del mandatario bonaerense insisten en que la responsabilidad primaria es del gobierno de Javier Milei, argumentando que los recursos estructurales para sostener la industria están en manos de Nación.
Fuentes del Ejecutivo advirtieron que una intervención en soledad obligaría a reasignar fondos de áreas sensibles como salud o educación para subsidiar el precio del neumático frente a la competencia importada. “No se puede establecer un criterio diferencial frente a otras empresas que atraviesan la misma crisis”, deslizan desde el equipo económico provincial.
Ante la falta de respuestas concretas en las audiencias del Ministerio de Trabajo, donde el gremio denunció que los números presentados por la empresa son "falaces", los trabajadores impulsan un proyecto de “ocupación temporal” en la Legislatura bonaerense. La iniciativa busca que el Estado provincial garantice la continuidad operativa de la planta, dada su importancia estratégica como proveedora para el transporte de cargas y pasajeros.
El conflicto de Fate dejó de ser una disputa salarial para convertirse en un tablero donde se miden la capacidad de gestión de la Provincia, la presión del sindicalismo combativo y la interna política entre los distintos sectores del peronismo que buscan liderar la resistencia al ajuste nacional.