La tregua interna que el oficialismo intentó escenificar tras la caótica eyección de Manuel Adorni de la Jefatura de Gabinete duró menos de veinticuatro horas en los pasillos del Congreso de la Nación. En este sentido, en una demostración de autoridad cruda, la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, intervino de forma directa el bloque oficialista en el Senado y le volteó la sesión especial que la jefa de la bancada PRO-Libertaria, Patricia Bullrich, pretendía forzar para este jueves.
De acuerdo con lo que trascendió a los medios de parte de fuentes parlamentarias y despachos de la Casa Rosada, la exministra de Seguridad pretendía convocar con urgencia a la reunión de Labor Parlamentaria este martes 30 de junio para abrochar el temario que buscaba exhibir músculo e iniciativa propia tras haber librado una guerra frontal contra Adorni, despegándose del escándalo de corrupción mientras los hermanos Milei sostenían al exfuncionario. Sin embargo, la orden desde el triángulo de hierro presidencial fue directa y la sesión se cayó.
La postergación de la sesión, que los bloques aliados estiman que podría dilatarse al menos hasta el jueves 16 de julio, representa un severo revés para los planes de Bullrich, quien buscaba instalar la idea de que la parálisis legislativa del Senado era culpa exclusiva de la fijación de Karina por retener a Adorni. Con este freno, quedan nuevamente encajonados los proyectos de Inviolabilidad de la Propiedad Privada y la denominada "Ley Hojarasca", dos de las iniciativas de desregulación económica más ambiciosas diseñadas por Federico Sturzenegger.

El vacío político propinado a la exministra fue celebrado en las sombras por los primos Martín y "Lule" Menem, quienes desde el inicio del período ordinario pretendieron monopolizar el control político de la Cámara Alta y chocaron de frente con la autonomía de la senadora del PRO. Desde el entorno de la Presidencia justificaron el desplante argumentando "un tema de estricta organización del nuevo equipo de Jefatura" y la necesidad imperiosa de "no adelantarse a la bajada de línea de la propia Karina". En los pasillos de la Cámara Alta, el ala ultra-mileísta se regodeaba con ironía sobre el futuro estatus de la legisladora y hablaban de poner atención en ver "dónde la sientan a Patricia en la próxima reunión"..
Más allá de las vendettas, la suspensión de la sesión de esta semana expone las dificultades que el oficialismo sigue encontrando para amarrar las mayorías especiales. Un estratégico pelotón de senadores dialoguistas que responden de forma directa a gobernadores provinciales, entre quienes se listan Flavia Royón, Carolina Moisés, Beatriz Ávila y el correntino Carlos "Camau" Espínola, venían desarrollando intensas mesas técnicas para meterle mano al articulado de Sturzenegger.
El foco de la discordia con los aliados radica en el capítulo de extranjerización de la tierra, contenido en la Ley de Propiedad Privada. En este marco, los bloques de las provincias exigen salvaguardas ambientales y límites de hectáreas que el ala dura de la Casa Rosada se resiste a conceder. Desde los pasillos de la Legislatura aseguran que, sí bien "Patricia se está apurando", "la realidad es que no están los consensos cerrados con las provincias".