El conflicto institucional y político en torno al funcionamiento del Instituto de Obra Médico Asistencial (IOMA) sumó un capítulo cuando el presidente del bloque UCR-Cambio Federal en la Cámara de Diputados bonaerense, el marplatense Diego Garciarena, salió a cruzar sin filtros al ministro de Salud provincial, Nicolás Kreplak, luego de que el funcionario de Axel Kicillof tildara de "desinformados" a los legisladores de la oposición y sugiriera que no tenían legitimidad técnica para opinar sobre la obra social estatal.
La réplica de Garciarena se sintoniza de forma directa con las denuncias de vaciamiento que se multiplican en la Quinta Sección Electoral, donde los usuarios del IOMA arrastran meses de parálisis en coberturas de alta complejidad. En este sentido, el legislador recogió el guante y asimiló la estrategia de censura discursiva del kicillofismo con las épocas más oscuras de la historia argentina.
"Señor ministro de Salud, tal vez no estoy capacitado para dirigir una obra social. Pero como vecino de Mar del Plata, si puedo opinar cuando una obra social como IOMA no funciona y los afiliados esperan medicamentos, prestaciones y sobre todo respuestas concretas a sus problemas… pic.twitter.com/5Aj5mkiAH2
— Diego R Garciarena (@dgarciarena) June 29, 2026
En este sentido, el diputado provincial desarmó los agravios de la cartera sanitaria y se plantó desde su rol de vecino afectado de la ciudad de Mar del Plata: "Señor ministro de Salud, tal vez yo no esté capacitado técnicamente para dirigir los destinos de una obra social. Pero como vecino de Mar del Plata, sí estoy plenamente facultado para opinar y denunciar cuando una institución como el IOMA no funciona en el territorio y los afiliados de mi ciudad deambulan desesperados esperando medicamentos oncológicos, prestaciones básicas y, sobre todo, respuestas concretas a sus urgentes problemas de salud".
"Me sorprende y alarma la agresividad y la descalificación constante de sus declaraciones públicas. Señor Ministro: afirmar con soberbia que alguien 'no puede hablar' en el debate público es una conducta más propia de un director del COMFER en época de la dictadura militar, que de un funcionario público que debe rendir cuentas en plena Democracia", concluyó el legislador.