La ciudad de La Plata volvió a ser escenario de una protesta masiva cuando columnas de trabajadores del Astillero Río Santiago se concentraron durante la mañana de este miércoles frente a la Gobernación de la Provincia de Buenos Aires para manifestar su rechazo rotundo al acuerdo salarial que, apenas días atrás, la dirigencia de los gremios estatales había firmado con la administración de Axel Kicillof.
El enojo de los operarios se fundamenta en la pérdida de poder adquisitivo frente a una inflación que no da tregua. En ese marco, los puntos clave del conflicto son la oferta aceptada, que es un aumento del 1% retroactivo a diciembre y un 2% para enero. También juega un papel clave el desfasaje, con una inflación de diciembre que cerró en el 2,8%, el incremento real del 3% acumulado para el bimestre deja a los salarios por debajo de la línea de flotación de los precios.
Finalmente, el “efecto bolsillo” dado que, si bien en febrero se percibirá un 4,5% adicional por el impacto en el aguinaldo, los trabajadores advierten que es un cobro por única vez que no soluciona el problema de fondo del salario básico.
Hay que destacar que la movilización no solo fue contra el Gobierno, sino también un mensaje interno hacia la conducción sindical. En las últimas asambleas en la fábrica de Ensenada, estalló el malestar por maniobras de nombramientos y recategorizaciones "a dedo" que habrían beneficiado a personas cercanas a la cúpula gremial, saltando los canales habituales.
A esto se suma la incertidumbre operativa del ARS. El Directorio de la empresa estatal permanece vacante desde la renuncia de Pedro Wasiejko a mediados de 2025, lo que paraliza definiciones estratégicas sobre el futuro de la producción naval.
La marcha del Astillero no fue en soledad. Sectores de la Federación Universitaria de La Plata (FULP) y partidos de izquierda como el PO y el PTS acompañaron el reclamo, otorgándole una mayor carga política a la jornada.
"Es una expresión de la presión que enfrentamos ante la pérdida de valor real de nuestros ingresos", señalaron desde las bases. Para Kicillof, esta movilización representa la primera fisura grave en el esquema de acuerdos paritarios de 2026, proveniente de un sector que tradicionalmente ha sido aliado de su gestión, pero que hoy se siente abandonado por la "rosca" dirigencial.
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