El Río de la Plata, principal fuente de agua potable para la Región Capital, enfrenta una amenaza invisible pero devastadora. En este sentido, la organización Nuevo Ambiente elevó una denuncia formal ante el gobernador Axel Kicillof, exponiendo que la empresa estatal ABSA descarga diariamente miles de metros cúbicos de materia fecal sin tratamiento, afectando el ecosistema y la salud pública de La Plata, Berisso y Ensenada.
El informe técnico desglosa una operatividad deficiente en la planta ubicada en 66 y 165 (Berisso). Acorde a lo expresado, la planta está diseñada para procesar 5.000 m³/h, pero recibe un caudal de 13.000 m³/h.
En ese marco, aseguran que alrededor de 8.000 m³/h (el 62% del total) son desviados por un canal aliviador a cielo abierto y arrojados al río sin pasar por un solo filtro. A su vez, mientras la ley permite un máximo de 2.000 unidades de coliformes fecales, las muestras en la descarga de Berisso arrojaron 7.100.000, un desvío 3.500 veces superior al límite legal.
Cabe destacar que investigadores del Conicet se sumaron al alerta tras detectar un panorama alarmante en la fauna ictícola y el agua. Se ha detectado la presencia de agentes patógenos como Salmonella, Escherichia coli y diversos parásitos intestinales, se hallaron restos de ibuprofeno, diclofenac, atenolol y carbamazepina en el agua, y se detectaron microplásticos y antimicrobianos en ejemplares de 11 especies locales, lo que pone en riesgo el consumo de pesca recreativa.
En este marco, el reclamo de los ambientalistas se cruza con la realidad económica. Cuestionaron con dureza el reciente aumento del 40% en las facturas de ABSA. “Es inadmisible que nos cobren más mientras usan el río como un pozo ciego gigante”, señalaron desde Nuevo Ambiente.
Desde la organización exigen la construcción inmediata de una nueva planta regional y que tanto el Gobierno bonaerense como los intendentes de la Región Capital dejen de "mirar para otro lado" ante una problemática que lleva más de tres años sin soluciones de fondo.