De cara a las elecciones internas del PJ bonaerense Cristina Kirchner volvió a aparecer en la escena política no solo para confrontar con el gobierno de Javier Milei, sino también marcarle la cancha a un Axel Kicillof que, según se dice dentro del Instituto Patria, "se cortó solo" demasiado pronto.
Acorde a lo trascendido, en los pasillos de la Gobernación reina el silencio tras las legislativas de 2025, y se dice que Cristina nunca llamó a Kicillof para felicitarlo por el triunfo en la Provincia. Es que, acorde al cristinismo, ese triunfo no fue mérito exclusivo de la gestión de Calle 6, sino un error estratégico del Gobernador por haber desdoblado los comicios, algo que la exmandataria sigue calificando como una "equivocación política" que debilitó el armado nacional.
Ahora, mientras Kicillof consolida el Movimiento Derecho al Futuro (MDF) para darle volumen a su ambición presidencial, el kirchnerismo duro prepara para febrero el relanzamiento de la campaña “Cristina Libre”. Todo parece indicar que la estrategia de Cristina es volver a la centralidad absoluta bajo la narrativa de la "proscripción" y el ataque judicial, y eso podría recortarle lugar al Gobernador en esta campaña.
Ahora, la pelea por la conducción del PJ Bonaerense es el escenario más grande al que mirar. Mientras que La Cámpora ya no puede ocultar su malestar por el despliegue territorial del kicillofismo, crecen las acusaciones cruzadas por el "desgaste" de intendentes propios y la carga de fichas de afiliación.
Si bien Kicillof intenta bajarle el tono a la disputa hablando de un "reseteo" necesario de discusiones internas, para los leales a Cristina, el Gobernador está intentando jubilar una conducción que no se siente jubilada. “Ni ruptura total ni amor eterno”, defienden los dirigentes que caminan ambos despachos.
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