El sistema de recaudación de la Provincia de Buenos Aires se encuentra en el ojo de la tormenta. Luego del anuncio de ARBA de mensualizar el pago de la patente (pasando de 5 a 10 cuotas), lo que parecía una medida de alivio administrativo se convirtió en el detonante de un fuerte cruce político entre el titular del ente, Cristian Girard, y el diputado provincial Francisco Adorni.
En ese sentido, Girard defendió la nueva modalidad de pago, argumentando que otorga previsibilidad a los contribuyentes en un contexto de alta inflación. Sin embargo, su respuesta más dura fue contra el planteo de eliminación total del tributo. El funcionario recordó que la patente no es un "gasto", sino el motor que financia la educación pública, la salud y la seguridad de los 135 municipios.
A su vez, advirtió que quitar el impuesto sin proponer una alternativa es condenar al deterioro a la infraestructura vial y los servicios básicos. "Eliminar recursos implica resignar prestaciones", sentenció.
Desde la bancada libertaria, Francisco Adorni (hermano del vocero presidencial), a quien en los pasillos de la Legislatura llaman “Adorni Junior”, redobló la apuesta. Su proyecto de ley busca la eliminación definitiva del Impuesto Automotor bajo la premisa de que los bonaerenses ya no toleran más presión fiscal.
Para el diputado de LLA, el Estado provincial debe reducir su tamaño en lugar de buscar formas más "cómodas" de cobrar. A su vez, sostiene que la eliminación de tributos reactivará la economía, mientras que para ARBA, esa visión es una irresponsabilidad fiscal que dejaría a la Provincia sin capacidad de respuesta ante emergencias.
Cabe destacar que Girard no cerró la puerta a una reforma, pero propuso un camino distinto: en lugar de eliminar, sugirió redistribuir. La idea de ARBA es analizar qué sectores tienen mayor capacidad contributiva para aliviar a los que menos tienen, manteniendo siempre la masa de recursos necesaria para sostener el presupuesto provincial.
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