El próximo jueves a las 15:30, el Salón Dorado de la Gobernación será el epicentro de un debate crudo sobre la viabilidad financiera de la provincia de Buenos Aires. En ese marco, Axel Kicillof convocó a los 135 intendentes bajo una consigna nítida: exponer las "consecuencias económicas del gobierno de Milei". Sin embargo, el encuentro promete ser un bumerán de reclamos, ya que los jefes comunales (incluso los propios) no solo apuntan contra la Casa Rosada, sino también contra las demoras de la administración bonaerense.
El ministro de Economía, Pablo López, y el de Producción, Augusto Costa, serán los encargados de ponerle números al ahogo federal. Según el cálculo actualizado de la Provincia, la deuda de Nación con los bonaerenses asciende a $22 billones, desglosados en $8,7 billones por obras públicas paralizadas, $3,8 billones por deudas directas (FONID y Fondo de Fortalecimiento Fiscal), $2,2 billones por la retención de fondos de ANSES para el déficit previsional, y $6,6 billones de pérdida por caída de recaudación y coparticipación.
A pesar del diagnóstico compartido sobre el ajuste de Milei, los intendentes llegan a La Plata con una lista de quejas que tocan directamente a la gestión de Kicillof. La situación financiera de la Provincia muestra fisuras peligrosas: en el tercer trimestre de 2025, el déficit financiero fue de $1,4 billones.
Esto ha provocado que la Provincia estire la cadena de pagos en áreas sensibles. Los intendentes denuncian que los proveedores del Estado registran demoras superiores a los 120 días, que empezaron a aparecer cheques rechazados de organismos provinciales, lo que expone un sistema al límite de su capacidad técnica, y que la oferta salarial del 1,5% para enero de 2026 ha tensado las paritarias al máximo, trasladando el conflicto gremial a las delegaciones municipales.
El impacto de la recesión ya no es una estadística, sino una fila de vecinos en las puertas de los municipios. Los alcaldes alertan que los pedidos de asistencia para pagar alquileres, alimentos y servicios básicos se han disparado. A esto se suma el cierre de comercios y pymes industriales que dejan a cientos de bonaerenses sin empleo, presionando aún más los presupuestos locales que, en términos reales, cayeron un 2,24% en el inicio del año.
Como "tabla de salvación" a lo Titanic, la Provincia pondrá sobre la mesa el Fondo de Emergencia y Fortalecimiento de la Inversión Municipal, pero los intendentes opositores y algunos oficialistas críticos miran con desconfianza ya que temen que los recursos lleguen tarde para contener un clima social que se vuelve cada vez más frágil en el Conurbano y el interior.
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