Aunque el calendario electoral marca que aún falta para las definiciones, en el peronismo bonaerense la carrera por la sucesión de Axel Kicillof ya comenzó. En ese escenario, el nombre de Federico Otermín empezó a ganar un volumen que trasciende las fronteras de Lomas de Zamora, moviéndose con una agenda que combina gestión municipal y construcción territorial en el interior de la Provincia.
Desde su llegada a la vicepresidencia segunda del PJ bonaerense, Otermín encontró la plataforma ideal para nacionalizar su figura. En las últimas semanas, el jefe comunal lomense se dejó ver en puntos estratégicos como Bahía Blanca, Carmen de Patagones, Bragado y la Expoagro en San Nicolás. Estos movimientos no son casuales: buscan romper el techo de conocimiento fuera del Conurbano y mostrar capacidad de diálogo con el sector productivo bonaerense.
La fortaleza de Otermín reside en su perfil de articulador: con un pasado clave como presidente de la Cámara de Diputados provincial, mantiene una relación fluida con el gobernador Kicillof, pero también conserva terminales directas con el máximo referente de La Cámpora, Máximo Kirchner, vínculo potenciado por su cercanía con la ministra de Ambiente, Daniela Vilar.
Para muchos intendentes, Otermín representa una "pieza de síntesis" en medio de las tensiones internas. Lo ven como un dirigente joven, con experiencia legislativa y territorial, que puede ofrecer equilibrio en un partido que necesita evitar fracturas de cara a 2027.
El desafío principal para el mandatario de Lomas será instalar su marca personal en una liga de aspirantes que ya asoma superpoblada de ministros y otros jefes comunales de peso. Por ahora, su estrategia es la "rosca silenciosa": recorrer kilómetros, consolidar el aparato partidario y ofrecerse como el puente necesario para la unidad del peronismo en el principal distrito del país.
Carrera por el 2027
Interna PRO libertaria
Elecciones 2027