La interna en la cúpula de La Libertad Avanza (LLA) cruzó una línea de no retorno en los pasillos del Senado de la Nación. En medio del debate por el pliego del juez Carlos “Coco” Mahiques, la senadora Patricia Bullrich protagonizó un durísimo exabrupto político contra el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, que dejó helados tanto a propios como a opositores y encendió todas las alarmas en la Quinta de Olivos.
Según lo que dejaron trascender fuentes parlamentarias, la exministra de Seguridad no ocultó su fastidio por el costo político que el escándalo por presunto enriquecimiento ilícito de Adorni le está generando al Gobierno. “Todos saben que Adorni está sucio”, habría disparado Bullrich en una charla informal con senadores de la oposición, para luego rematar con una frase letal: “Si ustedes lo quieren matar, mátenlo, no es mi problema”.
La relación entre Bullrich y el vocero reconvertido en Jefe de Gabinete viene herida de gravedad desde principios de mayo. La senadora fue la primera voz oficialista en exigirle públicamente que presentara su declaración jurada de inmediato. "No puede quedar la sensación de que somos iguales a los que venimos a correr. Estamos empantanados", había advertido la dirigente, sembrando la sospecha en el círculo íntimo del Presidente.
Esa osadía le costó a Bullrich un fuerte cruce cara a cara con el propio Javier Milei durante la reunión de gabinete de la semana pasada. Allí, el mandatario le reprochó haber expuesto el caso en los medios. Tras el incidente, la propia senadora reconoció con diplomacia que el Presidente posee “una emocionalidad importante”, confirmando el pico de tensión en el Ejecutivo.
En los pasillos del Congreso, el análisis de Bullrich coincide con el de varios aliados parlamentarios del PRO y sectores dialoguistas: nadie entiende por qué los hermanos Milei mantienen un blindaje absoluto sobre Adorni, especialmente tras la reciente imputación de su hermano, Francisco Adorni, en la Legislatura bonaerense.
Para la exministra, la demora en cortar el problema de raíz erosiona la narrativa anticasta de la gestión central y le cede terreno al populismo.
Lejos de replegarse tras el reto de Milei, la senadora ha comenzado a moverse con una autonomía sugerente dentro de la Cámara alta. En las últimas semanas, intensificó sus reuniones con gobernadores, referentes empresariales y legisladores de la estructura original del PRO.
En los despachos del círculo rojo ya se empieza a correr un fuerte rumor de pasillo: si el desgaste de la gestión de Milei se profundiza debido a los escándalos de corrupción de su entorno, Patricia Bullrich se perfila de manera natural como la alternativa de poder para la carrera presidencial de 2027.
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