En medio de la feroz interna del peronismo, el gobernador de la Provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, aceleró un agresivo esquema de contención territorial para blindar los apoyos de la liga de intendentes del Conurbano hacia su postulación presidencial para 2027, desactivando de antemano el denominado “síndrome del pato rengo” y tratando de evitar que los jefes comunales le suelten la mano. En la política, el síndrome del pato rengo es el vacío de poder que sufre un gobernante saliente cuando sus propios aliados dejan de responderle porque están más ocupados en el ciclo político que viene.
En este marco, según dejaron trascender en las oficinas de la Casa de Gobierno bonaerense, la lapicera oficial se transformó en la principal herramienta de negociación, y las últimas designaciones de peso en segundas y terceras líneas de la administración provincial muestran la idea de saldar deudas del pasado y atar a los jefes comunales del Gran Buenos Aires al andamiaje del Movimiento Derecho al Futuro (MDF).
En ese marco, los nombramientos más recientes en el tablero provincial levantaron suspicacias inmediatas entre los armadores de las secciones electorales. El más relevante fue la designación del Intendente de Escobar, Ariel Sujarchuk, como el nuevo presidente del Consejo Provincial de la Economía del Conocimiento, un cargo que ejercerá con carácter ad honorem.
Esta jugada tiene un fuerte componente geopolítico ya que Sujarchuk, titular del PJ de su distrito, orbitó cerca del Frente Renovador de Sergio Massa durante su etapa al frente del Palacio de Hacienda nacional, donde precisamente se desempeñó como Secretario de Economía del Conocimiento. Ahora, Kicillof logra capturar una terminal valiosa del norte del Conurbano.
También hay que destacar que Alberto Descalzo, histórico exintendente de Ituzaingó recaló en la estratégica presidencia de Provincia Seguros. Descalzo venía actuando como un embajador itinerante del kicillofismo, impulsando las banderas del MDF en la provincia de Corrientes junto a otra espada de los alcaldes y el diputado nacional Julio Pereyra (exjefe comunal de Florencio Varela).
En este sentido, el ingreso de Descalzo a la estructura de la banca pública bonaerense opera como el pago de una pesada factura política que el Gobernador arrastraba desde el caótico cierre de listas legislativas del año pasado cuando el nombre del mandamás de Ituzaingó estaba fijado para ocupar el tercer casillero de la boleta de senadores provinciales por la Primera Sección Electoral, pero el kirchnerismo duro y La Cámpora aplicaron un veto sobre su figura.
En aquel entonces la crisis interna fue de tal magnitud que el propio Gabriel Katopodis, quien finalmente encabezó esa nómina secciona, amenazó con retirar su firma de la postulación si Descalzo quedaba marginado. Aunque el dirigente de Ituzaingó se automarginó para destrabar la negociación bajo la promesa de una banca de diputado nacional, la lapicera nacional apenas le concedió a Kicillof tres casilleros que terminaron ocupando Jorge Taiana, Hugo Moyano (hijo) y Hugo Yasky, dejando al caudillo del oeste con las manos vacías.
Así, mientras Kicillof utiliza la botonera del Estado provincial para pacificar las huestes del Conurbano, sus principales ministros aceleran la nacionalización de la marca “Movimiento Derecho al Futuro” para dotar al Gobernador de una plataforma federal competitiva frente al armado de La Libertad Avanza.
El ministro de Infraestructura y Servicios Públicos, Gabriel Katopodis, se puso al hombro la construcción del MDF en la provincia de Mendoza, donde operadores de la región cuyana confirman que a mediados de junio quedará oficialmente inaugurada la “Casa del MDF” en suelo mendocino, teniendo como principal terminal de referencia e interlocución al diputado nacional de extracción peronista Martín Aveiro.
En paralelo, el exministro de Salud y actual diputado nacional, Daniel Gollán, completó una nutrida agenda en la provincia de Tucumán. Su visita funcionó como la antesala del lanzamiento de “MDF Salud”, un brazo sectorial diseñado para articular con los sindicatos y federaciones médicas del norte del país.
La forma en la que Kicillof reparte el casillero de su administración refleja el temor a quedar aislado en el tramo final de su segundo mandato. Así, ante la imposibilidad de buscar un tercer período consecutivo en La Plata, el Gobernador enfrenta el riesgo de perder ascendencia sobre sus propios intendentes, quienes priorizarán el resguardo de sus propios territorios.
Este escenario se vuelve crítico ante la posibilidad técnica de que las elecciones provinciales de 2027 se desdoblen de los comicios nacionales. Sin el beneficio del arrastre mutuo de boletas, y en medio de la interna con la conducción partidaria de Máximo Kirchner, la liga de intendentes no tiene intenciones de firmar un cheque en blanco por la postulación presidencial de Kicillof.
¿Se agranda “Hechos”?
Tensión en Nación
En busca de músculo electoral