La interna del peronismo bonaerense sumó un capítulo de máxima tensión. Apenas horas después de que Axel Kicillof pidiera en Ciudad Universitaria "no perder tiempo en internas", el diputado nacional Máximo Kirchner salió al cruce con definiciones cargadas de pimienta. En una entrevista por streaming, el referente de La Cámpora exigió una dirigencia con mayor firmeza: “A mí lo que me interesa es ser parte de una fuerza política que no se coma los mocos a la hora de los bifes. Después, el lugar que me toque estar, voy a estar”.
El dardo impacta de lleno en la estrategia del Gobernador, quien viene consolidando su propio armado (Movimiento Derecho al Futuro) y la conducción del PJ provincial con la mirada puesta en la carrera presidencial. En ese marco, Kirchner tildó de "facilista" y "soberbia" la postura de los sectores que, tras el triunfo en la Provincia, creen que pueden "comerse a los chicos crudos".
A su vez, Máximo Kirchner advirtió sobre el peligro de repetir experiencias pasadas, en clara alusión a la gestión de Alberto Fernández, y criticó la idea de armar un frente meramente "anti-Milei" para ganar una elección sin tener un plan de gobierno claro.
"Algunos especulan que hay que armar un frente para suceder a alguien en el poder, para una vez en el poder ver qué se hace", lanzó, y minimizó la importancia de las "nominalidades de las listas" que, según él, desvelan a ciertos sectores del peronismo.
Pese a la virulencia de la interna, Kirchner no ahorró críticas para el Gobierno nacional, calificó al modelo de Javier Milei como "pésimo" y se refirió a los recientes escándalos que rodean al vocero presidencial: “Lo de Adorni se veía venir por el manejo del poder. Se creía chistoso por reírse de Maradona y esa soberbia genera la sensación de que podés hacer cualquier cosa”, afirmó, sentenciando que ahora “el Gobierno es el vocero de Adorni”.
La resolución de esta tensión entre La Cámpora y el flamante presidente del PJ Bonaerense definirá el perfil de la oposición. Mientras Kicillof busca una base electoral amplia y pragmática para enfrentar a La Libertad Avanza, Kirchner insiste en priorizar la identidad política y la firmeza doctrinaria, condicionando cualquier armado futuro a una conducción que no retroceda ante los grupos de poder.