En un contexto de creciente tensión social y económica, el ministro de Infraestructura de la provincia de Buenos Aires, Gabriel Katopodis, salió a marcar la cancha tanto hacia afuera como hacia adentro del peronismo. Con el último dato del 3,4% de inflación en marzo como telón de fondo, el funcionario de Axel Kicillof advirtió que el modelo de Javier Milei “se la va a pegar de frente” y exigió que el justicialismo abandone las discusiones de palacio para volcarse al territorio.
"A nivel nacional el peronismo debe construir una alternativa para poner un freno contundente al plan de ajuste y destrucción de la matriz productiva", planteó Katopodis, intentando elevar la discusión por encima de las disputas de nombres que hoy surcan a Fuerza Patria.
Para el ministro, el esquema libertario no solo es ineficiente, sino que está diseñado para la concentración de riqueza. “Hay cinco vivos en la Argentina que se están llenando los bolsillos”, lanzó sin filtros, alineándose con el discurso más duro contra la desregulación económica y el freno a la obra pública que afecta directamente a su cartera.

Sin embargo, el mensaje más potente fue dirigido a sus propios compañeros de militancia. Ante la parálisis que genera la interna entre el kicillofismo, el massismo y La Cámpora, Katopodis fue categórico. En ese marco, destacó que "no hay margen para internas, para candidaturas". "Mientras nos vamos poniendo de acuerdo y definimos lo que tendríamos que hacer, hay que estar en la calle", sumó.
De esta manera, para el ministro, el tiempo de la rosca puertas adentro se agotó frente a la urgencia de la crisis social. "Hay que ganar la calle", remató, posicionándose como uno de los principales promotores de la movilización popular como respuesta al ajuste.
La postura de Katopodis no es aislada; refleja la necesidad del gobierno bonaerense de mostrarse como el último refugio frente al avance del modelo nacional. Al pedir el cese de las internas, el ministro busca blindar la gestión de Kicillof y evitar que las ambiciones para 2027 terminen por dinamitar la unidad de acción en el presente, justo cuando la economía entra en un terreno cada vez más complejo para los sectores trabajadores.