El terremoto político que significó la alianza de Juntos por el Cambio y La Libertad Avanza en el complejo reordenamiento de las últimas legislativas sigue generando problemas en el interior de la provincia de Buenos Aires. Segun trascendió, en los últimos días, los pasillos políticos del centro bonaerense se sacudieron con un movimiento estratégico de peso: un fuerte bloque de dirigentes de la Séptima Sección Electoral viajó a San Nicolás para reunirse con los hermanos Santiago y Manuel Passaglia con el objetivo de estructurar un armado vecinalista "de abajo hacia arriba" de cara a 2027.
La comitiva seccional estuvo liderada por el intendente de 25 de Mayo, Ramiro Egüen, quien viene de un paso fugaz por La Libertad Avanza y de consolidar su poder local con boleta corta, y estuvo integrada por un selecto grupo de peso territorial como Juan Cravero (ex candidato a intendente de Roque Pérez), Martiniano Valerga (ex candidato a intendente de General Alvear), Vladimir Wuovich (concejal de Saladillo), Nicolás Morán (concejal de Bolívar con aspiraciones a la intendencia) y Jorge Ferrarello (ex candidato a intendente de Azul). Según confiaron fuentes del espacio a los medios bonaerenses, destacarón que los "unieron los denominadores comunes de haber sido destratados por las conducciones nacionales y el objetivo irrenunciable de competir por las intendencias".

El imán que atrajo a los dirigentes de la Séptima hacia el norte provincial es el rotundo éxito de Hechos, el partido vecinal de los Passaglia que en los últimos comicios sumó al intendente de Pergamino, Javier Martínez, logrando desplazar a las estructuras tradicionales y meter tres bancas en la Legislatura bonaerense.
En ese marco, todo indica que los armadores seccionales analizan que la experiencia de Hechos demostró que los distritos del interior pueden consolidar fuerza propia sin someterse a las imposiciones de las cúpulas partidarias del AMBA. Cabe destacar que los Passaglia ya habían dado muestras de apertura provincial al ceder su boleta a candidatos de otras secciones, como Juan Manazzoni en Tandil (Quinta), y a los propios Morán y Cravero en el centro de la provincia, un esquema articulado por el operador Marcelo Dimaggio, cercano a Sebastián García De Luca.
La conformación de este bloque, que según sus propios cálculos ya consolida un 25% de los votos reales de la Séptima Sección, encendió las alertas en los despachos de La Libertad Avanza. El principal factor de preocupación para el oficialismo nacional es la figura de Ramiro Egüen, a quien los libertarios de la región ven como un rival de cuidado con alta capacidad de daño electoral por su perfil independiente.

A este armado del centro bonaerense se le suma además el monitoreo y acompañamiento de Ezequiel Galli desde Olavarría, quien busca apuntalar la construcción territorial para garantizar que la sección no sea absorbida por la polarización extrema entre la Casa Rosada y el kicillofismo.
Aunque desde el frente aseguran que "están escuchando a todos" y que aún no definieron un alineamiento a escala nacional o provincial, el aviso hacia las conducciones partidarias fue tajante: si no se logra un acuerdo de integración en una alianza mayor que respete sus autonomías, el espacio tiene "garantizada" una propuesta con boleta seccional propia.
El objetivo inmediato es moverse como un bloque compacto, haciendo valer el músculo de intendentes que gestionan territorio real, mientras el mapa político bonaerense continúa crujiendo de cara al escenario electoral que se avecina.