La interna peronista y los alineamientos no convencionales volvieron a sacudir el tablero político del Conurbano. Esta semana el Concejo Deliberante de Tigre aprobó la rendición de cuentas del ejercicio 2025 de la administración del intendente peronista Julio Zamora. El expediente cosechó 15 votos afirmativos contra 7 negativos, abriendo un escenario de fuerte controversia debido al respaldo clave del bloque de La Libertad Avanza (LLA).
El andamiaje que le permitió a Zamora convalidar los números de su gestión estuvo compuesto por los nueve concejales propios, el voto de Marcelo Barrios (Juntos por Tigre) y el acompañamiento en bloque de cinco ediles libertarios: Sofía Bravo Adamoli, Ximena Pereyra, Claudio Baumgarten, Milagros Rocío Rodríguez y Diego Avancini. Por el contrario, el rechazo cerrado estuvo comandado por el bloque Fuerza Tigre, la bancada que responde de forma directa al Frente Renovador de Sergio Massa.

La sorpresiva alianza entre el peronismo zamorista y las fuerzas del presidente Javier Milei generó una inmediata e indignada reacción en el massismo. El concejal de Fuerza Tigre, Sebastián Rovira, denunció públicamente la existencia de un pacto político subterráneo que viene consolidándose desde el inicio del período legislativo.
“El bloque de La Libertad Avanza acompañó la rendición de cuentas de un intendente que no era de su espacio político. Revisé otros municipios, sobre todo peronistas, y no pasó en ningún lado; evidentemente en Tigre hay algo distinto. Desde el día uno me di cuenta de que trabajaban juntos. Se repartieron las autoridades del Concejo y de las comisiones, y después votan en sintonía. Los concejales libertarios hablan en contra pero terminan votando a favor”, fustigó el dirigente.
Según los voceros del Frente Renovador, este alineamiento ya registra antecedentes opacos en el recinto, como cuando el bloque de LLA votó de forma coordinada con el intendente para bloquear un proyecto massista que buscaba frenar las habilitaciones de torres edilicias en el distrito.
Más allá de la lectura política del acuerdo, el massismo fundamentó su voto negativo desnudando severas irregularidades en las prioridades presupuestarias del Ejecutivo municipal durante el año pasado. Desde Fuerza Tigre calificaron a la actual administración como "ineficiente" y señalaron que el distrito atraviesa un retroceso en su desarrollo en comparación con municipios vecinos como San Fernando, Escobar, Pilar y Malvinas Argentinas.
Los principales cuestionamientos técnicos a la rendición de cuentas de Zamora incluyeron la denuncia de severos recortes de fondos en las áreas de educación y de asistencia a las víctimas, en paralelo a un incremento discrecional de las partidas destinadas a comunicación institucional y publicidad gubernamental.
A su vez, Rovira aseguró que el municipio cerró el ejercicio con un déficit de casi $2.000 millones. Si bien la Comuna logró maquillar el rojo contable utilizando remanentes de años anteriores y valiéndose de ser uno de los presupuestos más ricos de la provincia, advierten sobre el deterioro de la salud financiera local.

Por otro lado, la oposición massista alertó sobre un apagón informativo en la estructura comunal. Afirman que el Municipio no publica su organigrama oficial, se desconoce la identidad y el salario de numerosos funcionarios de la planta política, y se mantienen ocultas las licitaciones públicas y los niveles de ejecución de las obras públicas, las cuales calificaron de "eternas".
La votación dejó configurada una de las postales políticas más singulares y complejas de la Primera Sección Electoral: un intendente peronista enfrentado con el kirchnerismo y el massismo, que logra garantizar la gobernabilidad de su territorio con el apoyo libertario.