Además de lidiar con una estrepitosa caída del consumo y los ingresos, a causa de la inseguridad los comerciantes de la ciudad de La Plata perdieron los necesarios momentos de descanso. En los últimos días un carnicero de la localidad de Tolosa confesó que le habían robado dos veces en pocos días y que decidió no regresar a su domicilio para evitar nuevos atracos: en estos momentos el hombre duerme en una heladera del local.
En la madrugada del martes un barbero del Barrio La Cumbre fue obligado a tomar una actitud similar: alrededor de las 0:30 un encapuchado desbarató las rejas de puertas y ventanas para acceder al salón con fines de robo. El hombre fue alertado por los vecinos y se presentó en el local donde, algunas horas después, echó al delincuente que estaba de regreso.
Noche de terror para un barbero de #LaPlata: vecinos lo alertaron que le destrozaron las rejas con intenciones de robo y por el desinterés policial pasó la noche como sereno@LaPlataMLP @Julio_Alak @MinSeguridad_Ar @justiciayddhhBA @JaviAlonsook @BAProvincia pic.twitter.com/KE4baciEIc
— Buenos Aires Noticia (@buenosaires_n) May 28, 2026
En el video que está incluido en la nota se observa el increíble accionar del delincuente quien, en menos de 10 minutos, destrozó y abrió una brecha en la seguridad de la conocida barbería.
Los vecinos que escucharon los golpes y ruidos que realizó durante la maniobra, le gritaron y lo obligaron a escapar. Un móvil de la comisaría de la zona se acercó al lugar pero, al corroborar que el desconocido no había ingresado, los uniformados se retiraron: "no hubo un robo", dijeron.
Los denunciantes no podían creer lo que escucharon y llamaron al propietario para comentarle lo que había ocurrido.
El hombre se presentó en su local un rato después y al observar los daños decidió pasar la noche en el lugar: "sospeché que iba a regresar", les aseguró a los vecinos y no se equivocó.
Cerca de las 3:30, cuando permanecía en la trastienda y alerta a los sonidos que llegaban desde la calle, el muchacho advirtió que forcejeaban con las rejas. De inmediato regresó al salón principal, se ocultó en un rincón y momentos después salió de las sombras para encarar al sorprendido delincuente que finalmente desistió.
A pesar que no le robaron las costosas herramientas de trabajo, el barbero tuvo que afrontar una alta inversión económica para reparar los destrozos y colocar nuevas medidas de seguridad en los accesos.
Según pudo saber este medio a través de los vecinos, no realizó la denuncia porque no le robaron nada: una decisión muy conveniente para las estadísticas que presentan los responsables de la seguridad Bonaerense.