En lo que constituyó una de las paradas más significativas de su estrategia de construcción y proyección nacional, el gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, encabezó un masivo encuentro político en la localidad correntina de Empedrado este martes. Ante un auditorio colmado de intendentes, representantes sindicales y dirigentes del peronismo local, el mandatario combinó una radiografía sobre el rumbo económico de la Casa Rosada con un llamado a la autocrítica partidaria y a la ampliación de los márgenes de convocatoria de la oposición.
La actividad funcionó como la antesala de lo que fue una fuerte foto institucional y política, una reunión bilateral que Kicillof compartió con el gobernador correntino Juan Pablo Valdés, uno de los mandatarios provinciales de la Unión Cívica Radical (UCR) con mayor peso específico en el tablero federal.
Para exhibir músculo político, Kicillof viajó custodiado por una nutrida comitiva de su gabinete de ministros entre los que estuvieron presentes Carlos Bianco (Gobierno), Andrés Larroque (Desarrollo de la Comunidad), Walter Correa (Trabajo), Javier Rodríguez (Desarrollo Agrario) y Javier Alonso (Seguridad).
En cada encuentro con intendentes, sindicatos y referentes locales como el que mantuvimos hoy en Corrientes hay un denominador común que es la preocupación por las consecuencias del modelo económico nacional.
— Axel Kicillof (@Kicillofok) June 3, 2026
No es algo que ocurre solo en la provincia de Buenos Aires, por eso… pic.twitter.com/C1OhwAbhju
Durante un momento de su alocución, centrado en la macroeconomía, el Gobernador bonaerense aseguró que el malestar social es una variable palpable y creciente en las calles del país. “Nadie puede negar que en la Argentina de Milei se vive peor”, sentenció de forma tajante. Para Kicillof, el deterioro generalizado del poder adquisitivo y de los indicadores sociolaborales no responde a impericias técnicas o errores de gestión de los equipos libertarios, sino a una planificación consciente orientada desde el Palacio de Hacienda nacional.
“Hay un plan económico y hay un objetivo de transformar nuestro país. Están planteando un país con dólar planchado y salarios y jubilaciones bajos”, argumentó, al tiempo que denunció que el relato del equilibrio fiscal se sostiene sobre un “ajuste brutal” dirigido contra las capas más vulnerables de la sociedad.
Frente a la dirigencia y las organizaciones correntinas, el referente de la oposición llamó a la militancia a salir a dar la discusión en las barriadas para quebrar el clima de época: “El principal enemigo es el desánimo y la resignación. Hay que convencer de que hay otro camino, no tenemos que bajar la cabeza. Va a haber que ir a buscar a la gente y convencer a la gente”.

En esa misma línea de argumentación, Kicillof defendió los métodos analógicos de la política territorial tradicional por encima de las estrategias virtuales de comunicación. “Es un trabajo militante. No le metan en la cabeza que esto es una cuestión de marketing o de redes. Es en el territorio, con la gente”, enfatizó, a la vez que consideró que la asfixia financiera ejercida por la Casa Rosada no distingue signos políticos partidarios: “No es ni contra el peronismo, es contra el federalismo y las formas de solidaridad”.
El cierre de la exposición de Kicillof estuvo signado por una inusual dosis de autocrítica respecto al derrotero reciente del frente nacional. “Hay una enorme oportunidad. Por supuesto que venimos de fracasos y frustraciones, pero no tenemos derecho a pararnos ahí”, planteó, instando a dejar atrás los reproches internos para concentrarse en la edificación de una alternativa electoral real. “Hay que invitar a todos porque el único objetivo que tenemos es recuperar la Argentina y ganarle a este gobierno o a los reemplazantes que traigan”, sumó.
Finalmente, el mandatario bonaerense exigió una profunda reforma en los métodos de construcción, escucha e interpelación hacia la sociedad civil. “Hay que mirarnos más, ver a quién hay que ir a buscar y en qué nos hemos vuelto obtusos y no escuchamos lo suficiente. Mirarnos al espejo y cambiar de piel si hace falta, abrir los oídos y estar dispuestos a construir una alternativa”, concluyó, marcando la pauta de lo que pretende sea el manual de reorganización de la oposición peronista y federal de cara a los próximos meses.