La frase "la familia es lo primero" pareció quedar totalmente suspendida y sin efecto en los despachos de la Cuarta Sección electoral. El intendente municipal de Lincoln, Salvador Serenal, rompió el silencio y manifestó su profunda indignación y malestar con su propia hermana, Marisa Serenal, tras la confirmación de que esta última competirá activamente en una lista opositora para arrebatarle el control del Comité de la Unión Cívica Radical (UCR) local.
El escenario rompe con la sintonía general de la Provincia, donde el partido logró abrochar una lista de unidad para evitar el desgaste de una contienda global. Sin embargo, la tregua no llegó a todos los territorios y este domingo habrá elecciones internas en nueve distritos bonaerenses para definir las conducciones de los comités de distrito, siendo Lincoln el escenario del conflicto más pólemico por el culebrón familiar.
La disputa en las urnas de Lincoln medirá los liderazgos de dos armados locales claramente delimitados. La lista del oficialismo municipal promueve la reelección de Valeria Menna, actual presidenta del Comité radical y secretaria de Acción Social de la gestión de Serenal. Por su parte, la lista de la interna (apoyada por la hermana del intendente) está encabezada por Matías Gazquez, un dirigente que reporta de forma directa como alfil político de la senadora provincial de la UCR, Natalia Quintana.

Frente a este armado, Salvador Serenal, quien se posiciona en el tablero nacional alineado con el diputado nacional de Facundo Manes, Pablo Juliano, calificó la actitud de su hermana Marisa como "inentendible". "Es la misma fuerza que siempre nos hizo interna, de toda la vida, incluso estando en otros partidos", fustigó el alcalde.
En ese marco, el jefe comunal no dudó en facturarle a su familiar sus oscilaciones políticas del pasado para restarle legitimidad de cara al afiliado radical: "Ella arrancó políticamente con el peronismo". En contraposición, Serenal buscó sacar chapa de su fidelidad partidaria e histórica: "Nosotros estamos en el radicalismo desde la primera hora, cuando nadie creía y estuvimos ahí para levantar al radicalismo".
Pese al inocultable enojo por el desafío doméstico, el intendente linqueño intentó encuadrar la sangría en la tradición democrática y orgánica que caracteriza a su espacio político. "El radicalismo vive de internas, es una lástima porque se podría haber concretado una lista de unidad, pero es siempre el mismo grupo de personas y está bien, se dirime en las urnas. La lista que hace la interna nunca creyó en este proyecto que llevamos adelante, pero no quita que se puedan presentar", concluyó Serenal.