El déficit en el mantenimiento de la infraestructura pluvial, el colapso de los desagües y el avanzado estado de deterioro de la calzada vial dispararon una ola de indignación y reclamos administrativos en diversos cuadrantes de la Municipalidad de Chivilcoy. En ese sentido, vecinos de múltiples barrios se unieron para denunciar una sistemática ausencia de respuestas por parte del Ejecutivo municipal, a cargo de Guillermo Britos, advirtiendo que las promesas de reparación de funcionarios locales quedaron reducidas a “anuncios vacíos” mientras las problemáticas estructurales se agravan de forma irreversible ante la llegada del invierno de 2026.
La tensión vecinal escaló tras una serie de crónicas periodísticas y testimonios radiales, y, aunque la visibilización de los casos forzó la presencia inmediata de delegados municipales en las zonas afectadas para asumir compromisos de remediación, los damnificados aseguraron que, con el correr de las semanas, los operarios jamás regresaron y los trastornos urbanos continúan alterando severamente la circulación peatonal y vehicular.

El escenario de mayor vulnerabilidad logística y ambiental se localiza de forma puntual en la intersección de la calle 114 y Arenales, un sector catalogado técnicamente por los ingenieros como "no dinámico". En ese punto, los residentes denuncian la persistencia de un cráter de grandes dimensiones que la municipalidad arrastra sin reparar desde hace tres años. Ante la total inacción de las cuadrillas públicas, las autoridades del Club La Pampa se vieron forzadas a arrojar escombros por cuenta propia para intentar morigerar los accidentes viales.
La problemática exhibe un grave componente de diseño estructural, ya que todo el caudal pluvial que desciende de forma natural desde el acceso “Presidente Raúl Alfonsín” drena hacia ese embudo y, al llegar a la zona, el agua queda completamente estancada debido a que el pavimento ubicado frente al Club La Pampa presenta una elevación muy superior al de las calles de tierra linderas. Esta asimetría genera una virtual represa, provocando anegamientos y obligando al líquido a escurrir por rebalse hacia las viviendas particulares.
A pocas cuadras, la geografía del abandono se replica de forma idéntica. "Cuando llueve tenemos una gran dificultad. Se rebalsa todo de agua, llegando a la esquina, y como no hay cuneta, esto es un mar", relató un vecino damnificado asentado sobre la calle 112, a escasos metros de la avenida 22 de Octubre. Los residentes fustigaron la falta de colocación de alcantarillas y caños de hormigón en las conexiones domiciliarias: "Lo que falta es que el municipio venga y coloque los tubos. Hay gente que por ahí no puede comprarlos, pero esto evitaría todo este problema. Reclamamos y nada", exigieron.

Las alarmas ambientales también se encendieron en torno al canal a cielo abierto que atraviesa el predio del Club La Pampa, un conector pluvial crítico que recoge el agua del Cementerio Municipal, cruza el acceso Alfonsín y viaja por la calle 114 hacia el arroyo Chivilcoy. Actualmente, el canal se encuentra totalmente obstruido y colapsado por montañas de basura, juncos que superan los dos metros de altura y malezas densas, lo que representa un peligro inminente de inundación ante precipitaciones intensas.
El mapa de las arterias detonadas suma otros dos puntos neurálgicos de intenso tránsito pesado y comercial. En primer lugar, la calle Padre Zacarías (zona de vías), donde un persistente hundimiento de la calzada es provocado por una filtración de agua potable de larga data. Los vecinos explicaron que si bien operarios de la prestataria provincial ABSA acudieron a reparar la pérdida y colocaron piedra caliza, la cañería volvió a romperse a los pocos días, destruyendo la reparación y profundizando los baches que ponen en riesgo el eje de los camiones.
En segundo lugar, el lateral del Hipódromo de Chivilcoy, donde un pozo de escala macroscópica se transforma en una laguna infranqueable con cada lluvia, interrumpiendo el corredor directo que utilizan diariamente los operarios y transportistas que se dirigen al Parque Industrial local, como así también el flujo de vecinos que concurre al predio hípico los fines de semana.

En paralelo al drama pluvial, un grupo de vecinos del sector comprendido por las calles 22 y 24, entre Balcarce e Hijas de la Misericordia (sumando la cuadra de Balcarce al 700), radicó una denuncia formalizada mediante expediente ante el Palacio Municipal para exigir el cese del abandono de la higiene urbana. Los vecinaos compartieron su indignación en un programa radial: "Como yo cumplo con mis tasas, quiero que a mí la Municipalidad me cumpla. Pasaron la máquina vial una sola vez hace dos meses en una cuadra y en la otra la dejaron en stand by", fustigaron.
En ese marco, los denunciantes precisaron que el barrio se encuentra sitiado por la acumulación descontrolada de restos de poda, ramas y malezas que los recolectores oficiales no retiran desde hace más de sesenta días. Esta situación no solo obstruye la visibilidad en las encrucijadas viales obligando a los automovilistas a ensayar maniobras de altísimo riesgo por el angostamiento de la calzada, sino que ha copado la totalidad de las aceras peatonales.
Ante este bloqueo físico, los niños en edad escolar y los adultos mayores se ven forzados a caminar desprotegidos por el medio de la calle compartiendo el asfalto con los vehículos. Si bien los vecinos reconocieron una leve mejoría en la regularidad del vaciado de los contenedores de residuos domiciliarios (fijado los domingos, martes y jueves), concluyeron que la medida resulta estéril si el municipio no despliega un plan de bacheo estructural y limpieza profunda para devolver la habitabilidad a los barrios de Chivilcoy.