El clima de aparente alivio político que rodea al jefe de Gabinete de la Nación, Manuel Adorni, tras el blindaje legislativo que le propiciaron el PRO y la cúpula de La Libertad Avanza (LLA) en la Cámara de Diputados, amenaza con transformarse en un nuevo e indomable frente de tormenta judicial. Lejos de adoptar un perfil austero o de moderación frente al denominado "Adornigate", la investigación penal que rastrea el origen de miles de dólares no consignados en sus declaraciones juradas fiscales, el ministro coordinador exhibió una preocupante dosis de soberbia que dejó helados a sus propios legisladores.
De acuerdo con lo confirmado por fuentes de los despachos parlamentarios del bloque libertario, Adorni aprovechó las reuniones de alineamiento político desarrolladas este martes en los salones de la Casa Rosada para vanagloriarse, de forma jocosa y descontracturada, de la maniobra de ocultamiento patrimonial informal por la que la oposición unificada pretende forzar su destitución en el Congreso.

Frente a un selecto auditorio compuesto por senadores propios y aliados de las bancadas dialoguistas, el Jefe de Gabinete se mostró envalentonado por el renovado espaldarazo político que le otorgaron de forma pública el presidente Javier Milei y la secretaria general, Karina Milei. En ese contexto de supuesta intimidad y confianza, el funcionario habría pronunciado una incendiaria frase que hoy sacude las líneas del oficialismo: “Lo mejor que hice en estos últimos 25 años de mi vida fue evadir impuestos”.
La afirmación, que va pegada ideológicamente a las recurrentes declaraciones doctrinarias de Javier Milei en las que cataloga a los grandes evasores fiscales como "héroes" que logran escapar de las garras del Estado, provocó un inmediato impacto divisivo y caras de total incomodidad entre los representantes de las provincias que acudieron al cónclave de Balcarce 50.
La filtración de las actas informales de la cumbre desnudó el malestar subterráneo de varios legisladores de LLA que observan cómo el egocentrismo del funcionario dinamita los puentes de gobernabilidad en la Cámara Alta. Tras las palabras del ministro coordinador, se produjeron dos reacciones contrapuestas que marcan el termómetro del bloque. En ese marco, uno de los senadores de mayor inserción orgánica en el esquema de la Casa Rosada habría interrumpió de forma tajante: “Manuel, la verdad es que no me interesa bajo ningún punto de vista escuchar esto. Yo te voy a bancar en el recinto por una cuestión de disciplina de bloque, yo no vine a la política para interpelar o hacer caer a los ministros de mi propio gobierno”.

Por otro lado, trascendió que otro de los legisladores no ocultó su profunda indignación: “Es el jefe de todos los ministros de la Nación y nos habló con un desparpajo total. Me hizo sentir literalmente como si estuviera almorzando en una fonda de mala muerte, hablándonos de esa manera para que a ninguno de nosotros se nos ocurra la osadía de pedirle una factura o una explicación técnica sobre sus declaraciones juradas”.
Ahora, con la oposición recopilando de forma minuciosa estos testimonios para reactivar el pedido de interpelación en la Comisión de Asuntos Constitucionales el próximo martes, este sincericidio de Adorni pulveriza la estrategia jurídica de sus defensores y consolida la sospecha de que, para la mesa chica del Gobierno nacional, el cumplimiento de las leyes tributarias de la AFIP solo es obligatoria para los contribuyentes comunes.