En medio de la feroz interna que viene atravesando el peronismo, el gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, intentó ratificar su estrategia de expansión federal e internacionalizar su armado político. En ese marco, el mandatario provincial encabezó un plenario del Movimiento Derecho al Futuro (MDF) en la provincia de Entre Ríos, donde llamó a polarizar de forma directa con la Casa Rosada. Sin embargo, el detalle particular de esta jornada, que fue muy comentada y esperada en redes, medios, e incluso dentro del ambito de la Gobernación, tuvo que ver con la forma en la que el mandatario dió el presente: Kicillof no viajó para congregarse con su armado, sino que simplemente optó por decir unas palabras vía online.
Así, el "desembarco virtual" en la provincia mesopotámica se instrumentó bajo una modalidad mixta. Mientras que Kicillof intervino de forma remota a través de una plataforma de videoconferencia desde sus despachos de La Plata, su ministro de Seguridad y armador territorial, Javier Alonso, estuvo físicamente presente en la ciudad de Paraná, y fue recibido por el exlegislador nacional Marcelo Casaretto, replicando una ingeniería de construcción que la cartera de seguridad ya había desplegado con éxito semanas atrás en la provincia de Santa Fe para afianzar los núcleos de militancia kicillofista fuera del Conurbano de cara a las elecciones de 2027.
Durante su alocución online ante la militancia litoraleña, que colmó el recinto de debate, Kicillof hizo caso omiso a las severas chicanas del senador Sergio Berni, quien lo había acusado de intentar estructurar un "albertismo sin Alberto", y a los agravios provenientes del bastión de José C. Paz comandado por Mario Ishii, donde ironizaron con que su histórico auto Renault Clío "ya tiene olor a vela".

En ese marco, el Gobernador bonaerense exigió a las segundas líneas un baño de pragmatismo y elevó la vara de la discusión doctrinaria: "Este 2026 debe ser consolidado estrictamente como un año de organización popular, de armado programático, de construcción política y de presencia permanente al lado de las mayorías sociales que sufren las consecuencias del ajuste de Javier Milei. No podemos darnos el lujo de perder el tiempo en chiquitajes internos. Es momento de juntar voluntades, de amalgamar militancias y coordinar representatividades institucionales para poder llegar al 2027 con una alternativa superadora que le brinde una salida real a esta crítica situación nacional".
El mensaje teledirigido del líder del MDF buscó operar como un fuerte disciplinador para las facciones que pretenden disputar la lapicera electoral en el cierre de listas del año entrante. Kicillof insistió en que la gravedad del programa económico liberal de la Casa Rosada anula cualquier margen para la deliberación facciosa o corporativa dentro del Justicialismo.
"El objetivo estratégico central es uno solo y no admite distracciones. No puede haber bajo ninguna circunstancia margen para cuestiones de miserias sectoriales ni para la reproducción de viejas prácticas políticas que nos distancien de la sociedad. Tenemos la obligación de ganar la próxima elección nacional. Esa es nuestra responsabilidad institucional prioritaria y, por sobre todas las cosas, nuestra verdadera razón histórica como movimiento", sentenció el mandatario.