Desde el Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires volvieron a encender los motores con un drástico cambio de rumbo táctico, en medio de las negociaciones entre el PRO y La Libertad Avanza (LLA) por el control de la agenda legislativa tras la asunción de Diego Santilli en la Jefatura de Gabinete. En ese sentido, el jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri, analiza de forma reservada unificar los comicios locales de 2027 con la contienda presidencial de la Nación.
La jugada representa un giro de 180 grados respecto a la doctrina de autonomía distrital que los equipos de Parque Patricios venían defendiendo hasta hace pocas semanas. Según se pudo saber, en el oficialismo porteño predominaba la intención de desdoblar el calendario electoral para provincializar la discusión de la Ciudad y blindar el bastión del PRO de los chispazos de la macroeconomía nacional.

Sin embargo, dentro del círculo íntimo del Jefe de Gobierno dejaron saber que el tablero político actual no tolera dobles discursos y la prioridad absoluta de Mauricio y Jorge Macri es consolidar una alianza orgánica y duradera con la Casa Rosada para los próximos comicios. De esta manera, insistir con un desdoblamiento podría ser interpretado por los hermanos Milei y la mesa chica libertaria como un gesto de abierta confrontación o desconfianza, dinamitando las posibilidades de un frente común.
El factor de la competitividad electoral en el principal distrito de origen del PRO también opera como un fuerte disciplinador. En este sentido, desde el macrismo reconocen que la consolidación territorial de La Libertad Avanza dentro de los límites de la Capital Federal cambió las reglas, e ir una contienda separada con boletas locales puras no solo fragmentaría el voto del electorado antikirchnerista, sino que profundizaría una guerra de guerrillas entre aliados potenciales, arriesgando el control de la Legislatura porteña frente a un eventual crecimiento de las terminales de Fuerza Patria.

Desde el punto de vista normativo, la ingeniería de la unificación es sencilla de ejecutar ya que, si bien la legislación de la Ciudad prevé plazos taxativos para el armado del cronograma y el llamado a las PASO locales, el Código Electoral vigente faculta al Jefe de Gobierno a adherir de forma directa a la fecha que fije el Poder Ejecutivo Nacional mediante la firma de un decreto de necesidad y urgencia. Esto le permitiría a Jorge Macri estirar las definiciones y retener una valiosa carta de negociación en la mesa chica oficialista.
Hay que destacar que el debate por el calendario se produce en un contexto de fluidez parlamentaria en el Congreso de la Nación, donde el gobierno de Javier Milei busca sancionar una reforma política de gran escala que pretende alterar el esquema electoral vigente antes de 2027.
No obstante, en la Ciudad comandada por Jorge Macri preservan un "plan B" de contingencia por si la convivencia con los libertarios ingresa en una fase de colapso. Según trascendió, si las conversaciones por los cargos y los fondos de la Coparticipación de la Ciudad se empantanan, el macrismo residual reactivaría los puentes con los sectores moderados del extinto Juntos por el Cambio para ensayar un armado de resistencia vecinal.