En la noche del lunes dos delincuentes que se movilizaban en una moto, realizaron una recorrida delictiva en la ciudad Bonaerense de Bahía Blanca. Uno de los sujetos que ocultaba el rostro con una capucha, asaltó a las empleadas de una panadería y en pocos segundos escapó con la recaudación de la tarde.
Un rato antes intentó concretar la misma maniobra en un almacén pero fue sorprendido por la valentía de la encargada que lo echó del local.
Alrededor de las 21:15 y cuando se acercaba la hora de cierre, un hombre se presentó en "Panadería Umma", ubicada en la calle Saavedra, en busca de solidaridad y le solicitó a las encargadas comida.
Raid delictivo en #BahiaBlanca: encapuchado y muy #bocón, robó una panadería. Minutos antes pretendió asaltar a un almacén pero la encargada lo enfrentó y lo puso en fuga@MunicipioBahia @BAProvincia @JaviAlonsook @MinSeguridad_Ar @justiciayddhhBA pic.twitter.com/mPqdle8YJu
— Buenos Aires Noticia (@buenosaires_n) July 2, 2026
Las mujeres le comunicaron que no tenían nada para darle y le respondieron que los compañeros a los que conocería, trabajaban en el turno matutino.
En ese momento el desconocido se dio vuelta para retirarse pero cambió de opinión y caminó hacia el mostrador haciendo el gesto de tener un arma bajo el abrigo.
"Quedense quietitas que esto es un asalto", ordenó. "Dame todos los billetitos que tenes ahí que no quiero problemas", agregó mientras daba la vuelta al otro lado del escritorio.
En ese momento empujó a una de las empleadas y les gritó que "vayan para atrás".
A continuación arrinconó a las mujeres y sacó el cajón donde guardaban el dinero, manoteó los billetes y se apuró para abandonar el comercio.
"Este es un mensaje de la mafia", les gritó el rastrero con aires de Tony Montana, el mítico personaje de Scarface.
Pero el raid delictivo del malandra y el cómplice que lo aguardó a bordo de una moto en la vereda, tuvo una parada 20 minutos antes y a un kilometro de distancia.
Cerca de las 21 irrumpió a la carrera en "Despensa Catrina", el almacén ubicado sobre la calle Rivadavia.
En el video que acompaña esta nota se lo observa pasar junto a una clienta que aguardaba un Uber en la acera y encarar a Jenny que, en ese momento, estaba sola en el local.
En esta ocasión el malandra no simuló ser un comprador o un necesitado en busca de ayuda: se abalanzó sobre la mujer, amagó con sacar alguna clase de arma y la intentó reducir detrás del mostrador.
"Dame todo, dame todo", le exigió a los gritos.
A pesar de la sorpresa y la violencia del ataque, Jenny no se dejó amedrentar y forcejeó con el cobarde al que finalmente arrastró y lo obligó a desistir.
En diálogo con CRONOS la valiente muchacha expresó: "por suerte no me hizo nada y no robó nada".
Hasta el momento el malviviente y él cómplice no habrían sido identificados y sus paraderos son desconocidos.