La batalla por la conducción del peronismo y la lapicera electoral de cara a las elecciones 2027 ingresó en una fase de alerta. En ese sentido, el gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, encabezó este jueves en la capital provincial una cumbre de alto voltaje político junto a unos 60 dirigentes del Movimiento Derecho al Futuro (MDF), donde fijó una postura tajante frente al cristinismo, anunció que no aceptará condicionamientos para sellar una lista de unidad y exigió dirimir las candidaturas presidenciales en las PASO o en elecciones internas limpias.
El cónclave, desarrollado en un clima de extrema reserva pero cuyos detalles técnicos trascendieron con fuerza en los pasillos de la Gobernación, congregó a la liga de intendentes, legisladores provinciales y al bloque de diputados nacionales que tributan de forma directa al esquema platense. En este marco, la frase que repitió el mandatario ante el auditorio funcionó como un verdadero manifiesto de autonomía. "No va a haber unidad con condicionamientos de ningún sector", sentenció, rompiendo el histórico manual de sumisión ante los despachos del Instituto Patria.

La reacción de Kicillof opera como respuesta directa a la estrategia de la agrupación que conduce Máximo Kirchner, quien días atrás reactivó la confrontación pública durante un acto en Parque Lezama con duras chicanas teledirigidas al Gobernador. En esa oportunidad, el hijo de la expresidenta reclamó candidaturas con identidad propia y espetó: "Los que todos los días hablan en los medios de la unidad ni siquiera son capaces de ir a verla a San José 1111 para ver cómo está y si necesita algo, esa es la verdad".
Ante la confirmación de que Cristina Fernández de Kirchner no lo considera su postulante natural para disputar el sillón de Rivadavia contra Javier Milei en 2027, el cristinismo evalúa esquivar la competencia interna y amenaza con lanzar una lista por afuera de la estructura oficial. En este sentido, el diseño táctico que analizan los apoderados camporistas busca ubicar a la exmandataria en el primer lugar de la nómina legislativa nacional para forzar a la justicia electoral a explicitar una impugnación, garantizando su presencia en los afiches callejeros y en el casillero principal de la Boleta Única de Papel, y estructurar un binomio puro para la contienda presidencial donde los nombres de Mariano Recalde y Eduardo "Wado" De Pedro pican en punta para la precandidatura a la vicepresidencia.

En este marco, lejos de amedrentarse ante la hipótesis de una ruptura, Kicillof y su mesa chica económica se ilusionan con una interna abierta en las urnas. El Gobernador sabe que las encuestas de consultoras privadas del Conurbano muestran una curva de crecimiento sostenido de su imagen positiva, en contraste con el desgaste que sufre Milei debido al impacto de la recesión en el bolsillo, y confía en que una victoria en una interna le otorgará la legitimidad fáctica definitiva para disciplinar a las facciones críticas del PJ. Incluso, en los laboratorios del MDF ya se imaginan escenarios de competencia frente a figuras de perfil federal como el sanjuanino Sergio Uñac, o incluso contra un candidato bendecido de forma directa por el entorno de la expresidenta.
"Nuestro espacio nació con el íntimo convencimiento de que, para defender a nuestro pueblo y proponer un camino alternativo al ajuste, tenemos que hacer el esfuerzo de construir algo nuevo. Nosotros no vamos a caer en ninguna provocación estéril: nuestra única agenda real es la de dar respuestas a las necesidades de la gente", concluyó el mandatario, resuelto a consolidar el armado del MDF en las provincias argentinas sin pedir permiso al verticalismo tradicional.