El tablero político de la provincia de Buenos Aires ingresó en una fase de locura y rumores. En este marco, horas después de que se formalizara el portazo de Jorge Ferraresi a la intendencia de Avellaneda para caminar el territorio, el senador provincial Pedro Borgini impulsó de forma pública al intendente de La Plata, Julio Alak, como un candidato prioritario para ocupar el sillón de Dardo Rocha.
Las declaraciones del legislador agitaron los mostradores de la Legislatura bonaerense en este cierre de la primera semana de julio de 2026. Alak, un histórico armador del peronismo orgánico que comanda los destinos de la capital provincial y mantiene una sintonía fina con el gobernador Axel Kicillof, emerge como la carta de arraigo institucional del Movimiento Derecho al Futuro (MDF) para retener el control de la provincia de Buenos Aires frente a la avanzada del esquema de la Casa Rosada.

El respaldo a la figura de Alak no proviene de un dirigente periférico, sino de una terminal clave en el esquema de poder del Conurbano. Borgini, quien se desempeñó durante 24 años como secretario general de ATSA La Plata y consolidó su rol como referente ineludible de la CGT Regional, funciona como el puente entre las decisiones de la gobernación y el entramado del movimiento obrero organizado, un sector que ya resultó determinante para blindar a Kicillof de los sistemáticos embates de la conducción tradicional del PJ.
Durante una entrevista radial, el senador por la Octava Sección Electoral enumeró los pergaminos técnicos y políticos que justifican la postulación del jefe comunal: "Me parece que Julio Alak, por la enorme experiencia acumulada y por los cargos estratégicos que ocupó con solvencia tanto a nivel nacional, como ministro de Justicia de la Nación, como en el andamiaje de la provincia y en la propia intendencia de La Plata, cuenta con toda la capacidad operativa para ser un candidato sumamente importante, con muchas posibilidades de éxito real en el territorio provincial".
Sin embargo, el dirigente sindical aclaró que la postulación final deberá validarse a través de los mecanismos estatutarios del frente: "Después tenemos la obligación de ir a una interna o PASO, si es que se tiene que ir, y ver quién llega mejor posicionado, pero yo tengo el íntimo convencimiento de que Julio sería un excelente candidato para gobernar la provincia de Buenos Aires".

Hay que destacar que la bendición a Julio Alak se inscribe en una interna feroz donde las distintas tribus apuran sus estrategias de posicionamiento para la gobernación, en un escenario donde Kicillof carece de reelección y enfoca sus cañones al armado presidencial del MDF. Además del alcalde platense, en esta carrera estarían anotados el ministro de Infraestructura bonaerense, Gabriel Katopodis, e intendentes del Conurbano profundo como Federico Achával (Pilar), Federico Otermín (Lomas de Zamora) y Gustavo Menéndez (Merlo).
A su vez, el exjefe comunal de Avellaneda materializó este viernes su salida formal del municipio, delegando el mando en su esposa y jefa de Gabinete, Magdalena Sierra, bajo la consigna explícita de que está "preparado para asumir nuevos desafíos en la Provincia". Así, Ferraresi busca estructurar un polo de intendentes autónomos para desafiar el verticalismo histórico.
Por otro lado, el Frente Renovador mantiene latente la opción de Sergio Massa, apuntalada en la Legislatura por el bloque de Sergio Berni, mientras que el cristinismo ensaya su propia resistencia con las casi confirmadas postulaciones de la intendenta de Moreno, Mariel Fernández, la jefa comunal de Quilmes, Mayra Mendoza, y el senador nacional Eduardo "Wado" de Pedro, configurando un escenario de dispersión total que obligará a dirimir la jefatura provincial en las urnas.