La ciudad de Mar del Plata transita horas oscuras en materia de seguridad. Las autoridades políticas y policiales no se muestran activas y tampoco toman medidas eficaces para recuperar el control de las calles que, hace mucho tiempo, están en manos de los delincuentes.
A pesar que los delitos son habituales en cualquier punto de la ciudad, lo que ocurrió la mañana del martes en el barrio Los Pinares generó conmoción social. Un adolescente que portaba un arma de fuego intentó robar una camioneta y amenazó con asesinar a la hija del conductor.
"Te mato al nene. Dejá la posición ahí", le gritó para que no se quede con la "llave de presencia" del vehículo.
"Deja la posición ahí, te mato al nene": #motochorros asaltaron a un automovilista que se resistió y enfrentó al malandra armado que le exigía dejar la "llave de presencia"@seguridadmgp @BAProvincia @JaviAlonsook @MinSeguridad_Ar @justiciayddhhBA pic.twitter.com/KeMhnZikFR
— Buenos Aires Noticia (@buenosaires_n) July 21, 2026
Todo ocurrió alrededor de las 8 cuando las víctimas esperaban a un familiar y permanecían bordo del vehículo estacionado sobre la calle San José de Calasanz.
En ese momento se les acercaron dos encapuchados a bordo de una moto y el que viajaba como acompañante se lanzó para abrir la puerta del conductor.
"Bajate, dale, bajate", le exigió al hombre y le apuntó a la cabeza con una pistola. "¡Te pego un balazo! A mí no me importa nada. No me importa nada. Te doy un balazo", lo amenazó con una voz llamativa y juvenil.
El hombre lo iba a obedecer y por costumbre o adrede, pretendió descender del vehículo llevando la llave de presencia.
"Dejá la posición ahí, dejá la posición ahí", le insistió el delincuente que detectó la maniobra.
En ese momento se produjo un breve forcejeo en el habitáculo y mientras la hija abandonó el rodado a la carrera, el hombre alertó a la esposa y los vecinos sobre lo que ocurría.
"Llamá a la policía, llamá a la policía", vociferó e intentó desarmar al ladrón.
Por buena fortuna o porque el arma no estaba cargada o se trataba de una réplica, el malandra no disparó, desistió y regresó junto al cómplice que aceleró la moto para escapar.
El hombre los insultó y los corrió unos metros para descargar la furia más que para detenerlos.
Hasta el momento los delincuentes están prófugos y no fueron identificados.