El sistema penitenciario de la provincia de Buenos Aires atraviesa uno de los momentos más críticos de su historia debido al hacinamiento extremo de sus dependencias. En este sentido, datos oficiales a abril de 2026 revelan que el Servicio Penitenciario Bonaerense (SPB) alberga a 64.367 personas privadas de la libertad para un cupo real de 28.000 plazas, alcanzando una sobreocupación promedio del 117,3%, un panorama que ubica a los penales en el núcleo del conflicto.
El colapso edilicio y operativo afecta de lleno a los establecimientos de la capital provincial. De acuerdo al ranking de dependencias con mayor exceso de ocupación del territorio bonaerense, la Alcaidía Departamental de La Plata se posiciona en el sexto lugar con un 75,2% de sobrepoblación, mientras que la Unidad Penal N° 45 de Melchor Romero ocupa el octavo puesto, registrando un 68,4% de exceso de internos.

El escenario de saturación se profundizó durante el primer cuatrimestre del año, período en el cual la población carcelaria provincial registró un incremento constante del 6,3%. A esta cifra total se le suman unas 4.000 personas que cumplen arresto domiciliario bajo la modalidad de monitoreo mediante tobillera electrónica.
En declaraciones periodísticas, Rodrigo Pomares, coordinador del Área de Justicia y Seguridad de la Comisión Provincial por la Memoria (CPM), advirtió sobre la naturaleza estructural y transversal del fenómeno, y destacó que la tasa de prisionización en territorio bonaerense trepó de 130 personas privadas de la libertad cada 100 mil habitantes en 2006 a 336 cada 100 mil en 2026, convirtiéndose en el indicador más elevado de la Argentina y superando la media internacional.
En los últimos cinco años, el índice registró un salto del 27% (pasando de 290 a 360 por cada 100 mil habitantes en los centros urbanos más densos). A su vez, las reformas normativas y las restricciones impuestas por el Poder Judicial para otorgar excarcelaciones o salidas alternativas generan que el sistema sume un remanente neto de aproximadamente 2.000 personas encarceladas cada año.

Desde la CPM remarcaron que la sobrepoblación no se distribuye de manera homogénea, registrándose unidades penitenciarias del Conurbano e interior donde el nivel de hacinamiento supera el 150% de la capacidad de diseño.
Esta saturación edilicia impacta de forma directa sobre la integridad física de los internos y la prestación de servicios esenciales. Según los relevamientos de la Comisión Provincial por la Memoria, el 90% de los decesos producidos dentro de los penales bonaerenses obedece a deficiencias en la atención de la salud y enfermedades tratables, mientras que un 4% de los fallecimientos corresponde a suicidios, desmitificando la idea de que la violencia intracarcelaria sea la principal causa de muerte en contexto de encierro.