Acorde a lo que trascendió en las últimas horas en el ámbito parlamentario nacional, Cristina Kirchner estaría evaluando promover la llegada de Juan Grabois al Consejo de la Magistratura en representación del bloque opositor. En este sentido, esta posibildiad encendió las alarmas y generó inmediatas resistencias en los sectores no cristinistas del peronismo.
La aparición de esta versión se enmarca en la renovación de autoridades del organismo prevista para fin de año. En este marco, los representantes por la Cámara baja son Rodolfo Tailhade y Vanesa Siley. Sin embargo, en los pasillos parlamentarios circula que, tras el reordenamiento de mayorías y alianzas de La Libertad Avanza, la principal bancada opositora podría perder una silla y quedar con un único representante.

De acuerdo con las lecturas que circulan de manera extraoficial en el Congreso, la expresidenta buscaría una figura con alto perfil público para confrontar en los debates por los concursos y juzgamientos a magistrados, considerando que la impronta de las representaciones actuales ha perdido centralidad mediática.
Frente a esto, dirigentes alineados con mandatarios provinciales y sectores independientes del bloque dejaron trascender su malestar. Varios legisladores que responden a los gobernadores sostienen que el espacio judicial de la bancada ha sido históricamente monopolizado por el sector de la conducción central (recordando los lugares en el Senado de Mariano Recalde y Anabel Fernández Sagasti) y exigen que la silla del Consejo quede en manos del peronismo territorial.
Por otra parte, algunos dirigentes del bloque remarcan de forma reservada que el líder del Frente Patria Grande mantiene una dinámica de aliado externo más que de cuadro orgánico del Partido Justicialista.

Cabe destacar que en los pasillos del Congreso no faltan las interpretaciones electorales sobre las motivaciones de fondo que alimentarían esta versión. Distintos armadores del peronismo especulan con que la mayor exposición institucional en el organismo judicial podría funcionar como plataforma para posicionar a Grabois en la contienda política de los próximos años.
Asimismo, diversos referentes parlamentarios observan con atención la reaparición mediática del dirigente social en los últimos días y las posturas fijadas durante sus recientes intervenciones públicas, en un tablero de internas donde las sospechas cruzadas y las disputas por el armado comienzan a marcar la agenda de la Cámara de Diputados.