En la madrugada del domingo una banda compuesta por cuatro salvajes, robó una vivienda ubicada en la localidad de Ramos Mejía. Tres de los malvivientes treparon las rejas de la entrada para saltar a la propiedad y forzaron otras para acceder a la vivienda donde descansaban los tres propietarios: una mujer de 95 años que está postrada en la cama, y los hijos de 70 y 72 años.
Los delincuentes permanecieron en la casa alrededor de 25 minutos y sustrajeron una suma cercana a los dos millones de pesos: lo que les quedaba de los haberes jubilatorios y unos pocos ahorros. Para amedrentarlos y que les entreguen los dólares que no había, los cobardes golpearon a los septuagenarios y a la madre la revolcaron por el piso.
Cuatro ladrones participaron del robo a una adulta mayor y sus hijos en #LaMatanza. Los habrían agredido con fiereza para que entreguen elementos de valor y escaparon@LaMatanzaMunic @FerEspinozaOK @MinSeguridad_Ar @justiciayddhhBA @BAProvincia @JaviAlonsook pic.twitter.com/YSyRjQWtyn
— Buenos Aires Noticia (@buenosaires_n) August 18, 2026
Alrededor de las 2:30 un Fiat Siena de color oscuro se detuvo sobre la calle Formosa, frente a la vivienda de Siciliana, la mujer que pocas horas antes había cumplido 95 años. El rodado permaneció unos minutos con las luces apagadas y finalmente tres de los ocupantes descendieron para saltar las rejas de la casa y sorprender a los moradores que a esa hora ya dormían.
Los sujetos llegaron a los fondos del domicilio y con un cricket o una herramienta similar, forzaron las rejas de un acceso e irrumpieron en la vivienda donde primero golpearon y ataron de manos a José, el hijo de 72 años. A continuación y de la misma manera atacaron a la hermana, luego despertaron a Siciliana para arrastrarla por el piso.
Los chacales recorrieron y desbarataron los diferentes ambientes al mismo tiempo que los agredían y les preguntaban donde tenían escondidos los dólares.
Pocos minutos antes de las 3 y con un par de millones de pesos que les entregó José, los infradotados abandonaron el domicilio de la misma manera en que ingresaron: treparon y saltaron las rejas cuando tenían acceso a las llaves y podían salir a la calle por la puerta principal.
Nerviosos y apurados caminaron rápido hasta la esquina y finalmente regresaron para abordar el Siena que los esperó en la otra cuadra con las luces apagadas y un cómplice en el interior.
Los salvajes ladrones permanecen prófugos y hasta el momento la policía de La Matanza no los habría identificado.