La confirmación de pronósticos meteorológicos que asignan más de un 90% de probabilidades al desarrollo de un fenómeno climático de El Niño en fase "muy fuerte" encendió la máxima preocupación en el sector agropecuario de la provincia de Buenos Aires.
Con registros de napas freáticas a flor de tierra, suelos saturados y distritos que ya exhiben anegamientos tras las abundantes precipitaciones otoñales, la Confederación de Asociaciones Rurales de Buenos Aires y La Pampa (CARBAP) advirtió que la infraestructura provincial resulta insuficiente para contener un nuevo período de lluvias extraordinarias.

"Estamos recontra preocupados porque no estamos en condiciones de afrontar un evento de las características que se están anunciando", remarcó el presidente de la entidad rural, Pablo Ginestet, en diálogo con los medios. El dirigente puntualizó que los mayores problemas de falta de piso y encharcamiento se concentran actualmente en partidos del centro y noroeste bonaerense como Henderson, Carlos Casares, Nueve de Julio y Pehuajó.
El cuadro de situación coincide con los reportes técnicos del Ministerio de Infraestructura bonaerense, donde se constató que la mitad oriental del territorio agotó su capacidad de absorción edáfica, transformando cualquier precipitación adicional en escorrentía superficial inmediata. Entre los municipios con excedentes hídricos más críticos por encima de su media histórica figuran Benito Juárez (75,4%), Coronel Pringles (67,9%), Pehuajó (66,4%), Olavarría (65,4%) y Tres Arroyos (65%).
Uno de los principales reclamos elevados por CARBAP radica en la orientación de los planes de contingencia oficiales. "Todos los planes y reuniones apuntan a mitigar problemas en los cascos urbanos, mientras el impacto sobre la producción queda en segundo plano", cuestionó Ginestet.

En ese sentido, apuntó a los retrasos estructurales en la ampliación del Plan Maestro del Río Salado que "tenía que haber terminado hace diez años y le faltan diez más", y al déficit de mantenimiento en los más de 120.000 kilómetros de la red vial rural por parte de las administraciones municipales.
Si bien el Gobierno provincial proyectó inversiones por $245.759 millones en obras de adaptación productiva, los faltantes de financiamiento continúan frenando intervenciones hídricas estratégicas.
El escenario proyectado para el trimestre octubre-diciembre mantiene en suspenso las decisiones de siembra para la campaña gruesa. Frente al riesgo de no poder ingresar con maquinaria a los lotes y a la estrechez de los márgenes económicos, los productores evalúan reconfigurar esquemas agrícolas, postergando implantaciones de maíz temprano hacia planteos tardíos o cultivos alternativos a la espera de la evolución climática.