La gestión del intendente del Municipio de Morón, Lucas Ghi, quedó envuelta en un nuevo frente de conflicto político y administrativo. En medio de un escenario atravesado por el déficit en las cuentas públicas y reclamos vecinales urgentes por seguridad, el bloque de concejales de Fuerza Patria referenciado en el sabbatellismo formalizó un pedido de informes para que el Departamento Ejecutivo brinde explicaciones sobre la contratación de una empresa privada encargada de la distribución postal tributaria.
Según se pudo saber a través de los registros y la documentación administrativa elevada al cuerpo deliberativo, se emitió una orden de compra por un monto estimado en $136,5 millones a nombre de A.L.B.A Postal, una compañía radicada legalmente en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. El contrato contempla los servicios de impresión, ensobrado y reparto de las boletas de la Tasa por Servicios Generales (TSG), la Tasa de Inspección de Seguridad e Higiene (TISH) y folletería institucional.
La controversia radica en que dicho circuito era cubierto históricamente por trabajadores y trabajadoras municipales dependientes del área de Promotores de la Dirección de Atención a la Ciudadanía. En los fundamentos del proyecto, los ediles advirtieron sobre la necesidad de transparentar las condiciones de adjudicación y clarificar cuál será la situación y continuidad laboral de la planta de personal comunal desplazada de esas funciones.

La asignación de partidas millonarias para servicios postales coincide con un incremento en los hechos delictivos registrados en distintos puntos de la comuna, donde los vecinos denuncian la reiteración de asaltos con armas de fuego. El pasado 30 de julio, un vecino fue interceptado a las 8:30 en la calle Italia por delincuentes armados que efectuaron un disparo al aire para obligarlo a entregar su motocicleta y huyeron a contramano hacia la estación de trenes. A su vez, el 11 de agosto, sobre la calle Santa María, a metros de la Base Aérea, cuatro malvivientes en dos motos acorralaron a un conductor en la puerta de su vivienda a punta de pistola para llevarse su vehículo, el cual fue recuperado horas después tras la intervención de efectivos policiales de la zona.
Por otro lado, el 22 de agosto, dos delincuentes a pie encañonaron y empujaron a una mujer que llegaba a su domicilio para despojarla de su automóvil. Finalmente, en las últimas horas, cinco sospechosos forzaron el portón de una propiedad en Castelar durante la madrugada para sustraer una moto, hecho que fue frustrado por la reacción de los dueños de casa y la activación de las alarmas vecinales.
El contraste entre la conflictividad en materia de seguridad ciudadana y las prioridades de gasto del Ejecutivo local profundiza el debate político dentro del propio oficialismo moronense, que ahora deberá responder en el recinto legislativo sobre los costos de la tercerización.