El clima político e institucional en el Municipio de Tres Arroyos ingresó en una fase de alta conflictividad tras una dura embestida de la oposición sobre la administración del intendente justicialista Pablo Garate. Acorde a lo que dejó trascender el medio Cronos Noticias recientemente, la titular del bloque del Movimiento Vecinal en el Concejo Deliberante, Roxana Calvo, trazó un lapidario diagnóstico sobre las cuentas públicas, la parálisis operativa y el estado del hospital municipal, denunciando que el distrito experimenta un retroceso de tres décadas producto de una gestión sin planificación ni capacidad de respuesta cotidiana.
El eje central del cuestionamiento opositor radicaróa en el supuesto descalabro financiero y la falta de transparencia contable. Calvo detalló que la deuda flotante de la comuna escaló de $1.700 millones a $5.200 millones, al tiempo que el déficit del ejercicio ya superó la barrera de los $3.600 millones.
En ese marco de aparente ahogo con los proveedores de servicios, la edil denunció la utilización irregular de fondos con afectación específica para solventar gastos corrientes e imputó un contraste ético en las prioridades oficiales, señalando que el Ejecutivo volcaría unos $200 millones al año en campañas de prensa, festivales y hasta historietas ilustradas del jefe comunal, mientras el geriátrico local apela a colectas solidarias y en los dispensarios faltan insumos básicos y certezas sobre la planta de oxígeno.

A las críticas sobre el sistema sanitario se sumaron reclamos por el presunto vaciamiento formativo del Centro Regional de Estudios Superiores (CRESTA), con pérdida de carreras de grado sustituidas por alternativas virtuales, el deterioro de los caminos rurales en las localidades satélite y la supuesta involución del Centro Municipal de Disposición Final de Residuos hacia un basural a cielo abierto.
En este sentido, Buenos Aires Noticia accedió a declaraciones de la mesa chica del Ejecutivo municipal tresarroyense, la respuesta oficial combinó el rechazo tajante a las acusaciones políticas con una admisión cruda del impacto que provocó el recorte de fondos implementado por el Gobierno nacional sobre el territorio provincial.
Desde el Palacio Municipal reconocieron que el hospital enfrenta un momento crítico derivado de la eliminación del programa nacional Remediar, una poda que obligó a las arcas locales a absorber un sobrecosto imprevisto de casi $80 millones mensuales para asegurar los medicamentos de pacientes vulnerables. A esa carga se agrega la saturación de las guardias, que superan las 200 atenciones diarias debido al éxodo de vecinos que abandonaron la medicina prepaga y al retraso superior a los dos meses que registran las obras sociales en liquidar los reintegros.

Asimismo, desde el despacho de Garate desmintieron cualquier parálisis económica y exhibieron la venta formal de cuatro nuevos lotes en el Parque Industrial local a las firmas Grefmayer S.R.L., Manifra S.R.L., Molinos Tres Arroyos y Toxtes, previendo que esta última genere por sí sola más de un centenar de puestos de empleo fabril genuino.
En cuanto a las acusaciones sobre abandono urbano y ambiental, las autoridades comunales rechazaron que la planta de residuos esté degradada y remarcaron que en la villa balnearia de Claromecó se llevan adelante tareas de entoscado estructural de arterias viales que no se ejecutaban desde hacía años, solventadas en un contexto de caída real de la coparticipación y con transferencias de capital de Nación completamente congeladas.
El cruce formaliza la ruptura de treguas legislativas en la Sexta sección electoral. Mientras el vecinalismo busca capitalizar el malestar social y de transferencias externas y defendiendo su modelo de contención comunitaria en un escenario económico provincial cada vez más estrecho. exhibir la brecha entre el relato publicitario comunal y los servicios del distrito, Garate y su equipo blindan la gestión resistiendo los recortes