Frente al avance del agua que no da tregua en el interior productivo y con la amenaza latente de un ciclo meteorológico severo para el último trimestre del año, el gobernador Axel Kicillof oficializó la declaración del estado de emergencia y desastre agropecuario para dos distritos de la Provincia de Buenos Aires.
A través del Decreto N° 1270/26 publicado en el Boletín Oficial, la medida alcanza a la totalidad del partido de 9 de Julio y a cuatro circunscripciones rurales clave de Necochea (las zonas II, III, IV y XII), otorgando cobertura retroactiva desde el 1° de mayo hasta el 31 de octubre de 2026.

La disposición busca dar oxígeno económico inmediato a los productores agropecuarios que padecieron precipitaciones récord. En el caso necochense, los registros oficiales computaron picos de más de 230 milímetros caídos en apenas 48 horas durante el inicio de mayo.
En tanto, en el territorio administrado por la intendenta PRO, María José Gentile, el drama hídrico se arrastra de forma ininterrumpida: el desborde de canales y lagunas llegó a mantener bajo el agua a unas 200.000 hectáreas de las 440.000 que integran el partido, lo que representa casi la mitad de su superficie productiva fuera de circuito. Con este trámite, quienes presenten sus declaraciones juradas de afectación accederán a la exención proporcional del Impuesto Inmobiliario Rural que liquida la Agencia de Recaudación de la Provincia de Buenos Aires (ARBA).
Sin embargo, el paliativo tributario ocurre en un contexto de máxima zozobra en las entidades rurales por los pronósticos vinculados al fenómeno de El Super Niño. En ese marco, a partir de informes técnicos del Ministerio de Infraestructura bonaerense, se pudo saber que existe una probabilidad superior al 90% de que el evento adquiera una intensidad "muy fuerte", concentrando temporales y lluvias extraordinarias entre octubre y diciembre sobre suelos cuya capacidad de absorción ya se encuentra técnicamente agotada.

La alarma fue ratificada con crudeza por el titular de la Confederación de Asociaciones Rurales de Buenos Aires y La Pampa (CARBAP), Pablo Ginestet, quien advirtió que la provincia no está en condiciones de resistir nuevos temporales por el atraso estructural de obras de canalización, el freno del financiamiento nacional y el pésimo mantenimiento de los caminos de la producción. El dirigente agropecuario remarcó que las napas freáticas se encuentran a ras de suelo en distritos como Henderson, Carlos Casares, Pehuajó y la propia 9 de Julio, advirtiendo que cualquier descarga adicional escurrirá de manera superficial agravando los anegamientos.
El diagnóstico oficial de la cartera de Infraestructura corrobora el escenario crítico en la mitad oriental y sur del mapa bonaerense, donde un lote de municipios ya registra acumulados que sobrepasan holgadamente los promedios históricos.
Entre los casos más comprometidos figuran Benito Juárez con excedentes hídricos un 75,4% por encima de su media, Coronel Pringles con un 67,9%, Pehuajó con el 66,4%, Olavarría trepando al 65,4% y Tres Arroyos con un 65% de exceso de agua. Entre la parálisis de los fondos para obra pública y la falta de piso para las cosechadoras, el campo bonaerense vuelve a quedar en el centro de una tormenta que combina el riesgo climático extremo con las deudas pendientes de la infraestructura provincial.