La fragilidad estructural de la fuerza gobernante en el territorio bonaerense volvió a pasar factura en los cuerpos legislativos locales. En el partido de Navarro, la concejal Soledad Lozano, una de las fundadoras del espacio a nivel distrital, oficializó su portazo a la bancada unificada de La Libertad Avanza (LLA) para conformar un monobloque propio, encendiendo las alarmas en el esquema que busca coordinar la dirigencia provincial del partido.
A través de un comunicado público con fuertes reproches hacia el funcionamiento de la conducción, la legisladora explicó que su alejamiento responde a discrepancias insalvables con la metodología de trabajo interna, aunque cuidó de no romper lanzas con el liderazgo presidencial. "No me voy de las ideas. Me aparto de una forma de hacer política con la que ya no me siento representada", remarcó Lozano al ratificar su respaldo a la administración de Javier Milei y confirmar que completará su mandato en la banca priorizando las demandas de la comunidad de Navarro.

La maniobra en el deliberativo navarrense desnuda una patología repetida del armado libertario en suelo bonaerense: la dificultad operativa para disciplinar a ediles que desembarcaron en las listas durante la ola electoral pero que carecen de encuadramiento orgánico común o responden a armadores con intereses contrapuestos. Con este nuevo quiebre, ya son al menos 38 los municipios de la provincia de Buenos Aires en los que los bloques de LLA terminaron estallando en dos o más fracciones desde diciembre de 2023, en tanto que en otra docena de distritos las hostilidades amenazan con derivar en fugas inminentes.
De acuerdo a lo que dejaron destacar fuentes de la Primera y Séptima sección, la sangría responde tanto a disputas de cartel comunal como a la cooptación de otros espacios de la oposición y el oficialismo provincial. El derrotero cuenta con precedentes de alto impacto político en el conurbano y el interior: en Quilmes, Ricardo Rij pegó el portazo a días de haber sido designado presidente de bancada para armar el monobloque "Renovación Quilmeña" y sellar un puente de sintonía con el Frente Renovador; camino calcado al que transitó en San Isidro la concejal Débora Ruiz Zeballos, quien abandonó LLA cuestionando duramente tanto el ajuste nacional como la gestión municipal de Ramón Lanús para integrarse al massismo.

En la Cuarta sección, el antecedente se vivió en Junín con la salida de Belén Veronelli para fundar el monobloque "Libertad y Justicia" con el fin de preservar margen de maniobra legislativa y votar distanciada de las directivas de Balcarce 50, mientras que en Balcarce el concejal Edgar Foglia rompió filas tras quedar marginado de comisiones estratégicas y articuló un espacio satélite alineado a la estructura del PRO.
Con la mirada puesta en el cierre de alianzas para las legislativas de medio término, la dispersión de bancas en Navarro ratifica que el sello de las fuerzas del cielo aún padece serios problemas para construir orden y lealtad política en el llano bonaerense.